Se les conoce como Barbie y Ken, pero no son, precisamente, dos muñecos. En todo caso, se trata de dos muñecos diabólicos. Paul Bernardo y Karla Homolka Teales eran un par de sádicos carniceros que llegaron a protagonizar hasta 43 ataques sexuales y una docena de asesinatos. Su mente retorcida les llevó por los más sanguinarios y disparatados derroteros. No contentos con torturar, violar y descuartizar a sus jóvenes víctimas para dar alimento a su siniestra lujuria, grababan sus imágenes y voces agonizantes con una cámara.

Un día se pelearon y Karla se llevó un duro golpe. Asustada, porque era consciente de hasta dónde podía llegar Paul, llamó a la policía y lo contó todo. De esta manera, puso fin a una historia que había comenzado en 1987 cuando Karla, de 17 años, y Paul, de 23, se conocieron. A los ojos de todos, estos dos jóvenes parecían la pareja perfecta: cenas románticas, regalos, un anillo de compromiso de diamantes, una boda en carroza tirada por hermosos caballos, una luna de miel en Hawai...

Pero, en realidad, los dos eran la encarnación del mal. Las huellas de sus espeluznantes actos habían quedado impresas, con todo lujo de detalles escabrosos, en una amplia colección de cintas de vídeo. Las familias de las víctimas iniciaron una lucha sin descanso hasta conseguir que estos testimonios fueran destruidos. No querían que tal horrible oscuridad pudiese salir algún día a la luz. Lo consiguieron.

FICHA POLICIAL

Nombre: Karla Homolka y Paul Bernardo Teales.
Lugar de los hechos: St. Catharines, (Canadá).
Año del crimen: 1991-1992. Delito. 12 asesinatos.
Móvil: Complacer el sadomasoquismo de él.
Modus operandi: Abusos sexuales y estrangulación.
Sentencia: 12 años para ella, perpetua para él.
Curiosidades: Además de las cintas, se destruyeron las sogas empleadas para atar a las víctimas y la sierra circular con la que las descuartizaban.