Buscaban viudas de guerra y mujeres acaudaladas en los anuncios de contactos de los periódicos. Raymond Fernández se presentaba como el amante latino ideal. Martha Beck se hacía pasar por su hermana. Eran dos adictos al sexo escabroso, al dinero fácil, a la mentira... y al crimen. Estafaban a sus víctimas y luego las aniquilaban. Fueron la pareja más buscada y más famosa de la América de los años 40. Los llamaban “los asesinos de los corazones solitarios”.

La vida de Ray había sido un tanto atribulada. Nació en Hawai en 1914, se marchó a vivir a Connecticut en 1917 y, 15 años después, se trasladó a España. Trabajó para el Servicio de Inteligencia británico durante la Segunda Guerra Mundial y, en el viaje de regreso a Estados Unidos, sufrió un golpe en la cabeza que le dejó mal parado. En esa época se aficionó a la magia negra. Fue también cuando decidió aprovecharse de sus encantos, que le sirvieron para desvalijar a más de un centenar de mujeres en dos años. De esta manera conoció a Martha Beck, una enfermera divorciada, y ambos se fueron a vivir juntos. Pero Ray no dejó de ver a otras mujeres. Martha, celosa, se decidió por el camino más corto: asesinarlas. Se contaron hasta 20 víctimas de la fatídica pareja. Ella, durante el juicio, declaró que habría hecho cualquier cosa por amor y describió, para espanto de los allí presentes, sus hábitos sexuales, que estaban relacionados con el vudú. A ambos les esperaba la silla eléctrica en Sing Sing. Les llegó la hora en 1951.

FICHA POLICIAL

Nombre: Martha Beck y Ray Fernández.
Lugar de los hechos: Michigan (Estados Unidos).
Año del crimen: 1945-1950.
Delito: 20 asesinatos.
Móvil: Dinero y celos.
Modus operandi: Muerte precedida de abusos sexuales.
Sentencia: Ejecución en la silla eléctrica.
Curiosidades: Ray era hijo de padres españoles y vivió en España entre 1932 y 1945.