Un suma y sigue hasta perder la cuenta. Eso son los crímenes de Mary Ann Cotton. Con 16 años se casó con el minero William Mowbray, con el que tuvo dos hijos. La niña murió a los cuatro años de fiebre gástrica, según los médicos. Pronto tuvo otra pequeña, a la que llamó Mary Jane. Esta vez aseguró a toda su familia. No quería problemas económicos. Fue mujer prevenida, porque su hijo, John William, falleció al poco tiempo, también de fiebre gástrica. La enfermedad se estaba cebando con la familia. Sólo cuatro meses después, se llevó por delante a su marido, a la pequeña Mary Jane y a la casi recién nacida Margaret. Y las que estaban por venir.

Como enfermera, se casó con uno de sus pacientes, que también murió por la famosa fiebre gástrica. Como ama de llaves, primero, y como su esposa, después, vivió la muerte de tres de los cinco hijos del viudo James Robinson. Siguieron muriendo niños: dos que ya tenían y dos que habían nacido de su unión. Pero Robinson descubrió que le quitaba dinero y la abandonó. Ella volvió a contraer nupcias con otro viudo, Frederick Cotton, y volvió a engendrar otra criatura. Los dos murieron. Y también sus hijastros y un amante. La retahíla sólo paró cuando un vecino fue a la policía con el cuento que Mary Ann no dudaba en repetir:  "Éste –por su hijastro– partirá como el resto de la familia". Se abrió una investigación. Se exhumaron los cuerpos y se descubrió el arsénico. Fue colgada en 1873.

FICHA POLICIAL

Nombre. Mary Ann Cotton.
Lugar de los hechos. Inglaterra.
Año del crimen. 1860-1873.
Delito. 18 asesinatos.
Móvil. Económico.
Modus operandi. Envenenamiento con arsénico.
Sentencia. La horca.
Curiosidades. Aunque se le imputaron 18 asesinatos, hay documentos de la época que elevan aún más ese número. Su nombre es toda una leyenda, tanto que 134 años después, su fotografía cuelga de la ventana de la oficina de correos de West Auckland.