Cuando tengas que hacer un regalo puedes optar por comprarlo de forma solidaria y así ayudar a los productores del Tercer Mundo. Instituciones y ONGs llevan décadas trabajando para implantar el comercio justo. Pon tu granito de arena y apúntate a las compras solidarias.

“El sur también existe”. No es un eslogan publicitario, sino una realidad que afecta a cientos de millones de desfavorecidos. Gobiernos, organizaciones religiosas y ecologistas y ONGs llevan años denunciando la pobreza extrema que padecen habitantes de África, Asia y América del Sur. Esta miseria afecta, sobre todo, a mujeres y niños. Y, muchas veces, estas situaciones de atraso o abandono se producen en zonas que gozan de recursos naturales muy apreciados y consumidos en el primer mundo. ¿Qué ocurre entonces? Entre el sinfín de razones conocidas, hay una importantísima: la larga red de intermediarios que se instala entre productor y consumidor (el sur y el norte), diezmando el beneficio del primero.

Por eso, instituciones y ONGs llevan décadas trabajando para implantar el comercio justo. En 1964, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, celebrada en Ginebra, recibió de los países del sur una petición clara: más comercio, menos ayuda y más políticas comerciales internacionales justas. “A partir de ahí –señala María Herranz, de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo de España– se crearon las primeras organizaciones, aunque en España estas actividades tardaron 20 años más en desarrollarse”.

En 2005, se vendieron en España productos de comercio justo por valor de 15 millones de euros, una cifra que crece en torno al 17% cada año. Los artículos que se comercializan de esta manera con más frecuencia son objetos de artesanía y papelería, artículos para el hogar, textiles y alimentos (café, cacao, miel, té, vino, cereales, frutos secos...). “Luchamos –dice María Herranz– para que la sociedad se conciencie de que esta forma de vender no es una moda, sino lo que tendría que ser”.

LA JUSTICIA, UN ASUNTO PÚBLICO

Las compras solidarias han contado con la ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y de distintos organismos públicos, que han elegido productos de comercio justo para ejercer su función. Gracias a esta actividad, llamada compra pública ética, se han conseguido varios logros:

• El Ayuntamiento de Madrid ha contratado con una empresa de comercio justo el suministro de camisetas para la campaña “Madrid 2012 para las olimpiadas”.

• El Ayuntamiento de Bilbao ha incluido dos productos de comercio justo en las cestas de Navidad para sus empleados.

• La Universidad Autónoma de Barcelona ha obligado a incluir café de comercio justo en sus máquinas expendedoras, obligación que se irá extendiendo a otras bebidas.

El Ayuntamiento de Barcelona ha incorporado este tipo de café en las máquinas de “vending” de muchas de sus dependencias.

• El Gobierno vasco valora, al contratar la instalación de máquinas expendedoras, que se suministren estos productos.

Muchas administraciones optan ya por el comercio justo en contratos menores (materiales promocionales, cátering...).

¿QUÉ REQUISITOS DEBEN CUMPLIR?
 

Las asociaciones que se dedican al comercio justo han creado unas normas de obligado cumplimiento por todas las partes que intervienen en la producción y venta de estos productos.

• No al trabajo infantil.
• Equidad laboral entre hombres y mujeres.
• Respeto al medio ambiente.
Certificación de calidad del producto.
• Obligación comercial a largo plazo con el productor y garantía de que los productos vienen de personas con problemas económicos, formativos o sociales.
Eliminar al máximo la cadena de intermediaros y favorecer una relación comercial de tres eslabones: productor-importador-tienda. Por eso, cuando se habla de importadores en comercio justo, se trata también de ONGs y organizaciones solidarias.