¿Dvds rayados, WiFi limitada, un mando “ahogado”? A veces, basta con una solución casera. Actúa con cuidado y, si tu aparato está en garantía, opta por el servicio técnico; estos apaños pueden acabar con tu derecho a reparaciones gratis.

Limpiadiscos

Se el reproductor de CD o DVD no lee un disco, puede que baste con una “lavadita”. En las tiendas venden productos específicos, pero también sirven el alcohol propílico o etílico (de venta en farmacias) o el vodka. Frota el disco con un trapo empapado en el producto, suavemente y con pequeños movimientos circulares. Si sigue sin funcionar, puede que tenga algún arañazo. Lo mejor, entonces, es la pasta de dientes. Distribúyela uniformemente con la mano (siempre en pequeños movimientos circulares, que no recorran toda la superficie del disco) y déjala secar cinco o 10 minutos. Luego, lava bien el disco con agua fría y sécalo con un trapo limpio y suave que no pierda pelusa. La pasta de dientes penetra en los arañazos y facilita la lectura del disco.

Algo parecido se puede hacer con un plátano: pártelo por la mitad y frota con el extremo plano el disco. Luego, haz lo mismo con la parte interior de la cáscara. Deja actuar y lávalo bien.

PDA en apuros

Los usuarios habituales de las agendas electrónicas saben lo engorroso que es perder el “stylus” o puntero utilizado para manejar el dispositivo. Pero es fácil encontrar un sustituto. Por ejemplo, un bolígrafo de punta retráctil, en posición “off”. También puedes utilizar un palillo de dientes, pero con cuidado, para no rayar la superficie. Ambas soluciones tienen el mismo inconveniente: no se pueden guardar en la ranura de la agenda destinada a alojar el “stylus”. Pero puedes fabricar uno que encaje a la perfección con un palillo de madera de los que se emplean para hacer brochetas. Córtalo para que no sobresalga mucho (su longitud debe ser algo mayor que la de la agenda) y fórralo con cinta aislante hasta que entre fácilmente en la ranura, pero sin holgura. Asegúrate de que la punta quede redondeada para no dañar la superficie al escribir.

Solución en frío
 
Aunque parezca mentira, el congelador puede ser un buen aliado a la hora de resolver problemas tecnológicos. Es, por ejemplo, una herramienta que sirve para ampliar la vida de la batería del teléfono móvil. Si te has ido de fin de semana, tu móvil está a punto de morir y no tienes contigo el cargador, conseguirás extraer un rato más de conversación dejándolo enfriar. El calor acelera los procesos químicos y acorta la vida de la batería (por eso no conviene llevarlo en el bolsillo, o dejarlo en un coche aparcado al sol) y el frío tiene el efecto contrario. Guarda la batería en una bolsa hermética e introdúcela en el congelador durante una noche entera o, al menos, unas horas. Déjala un rato a temperatura ambiente antes de volver a colocarla de nuevo en el móvil, para evitar condensaciones de humedad dentro del aparato. Lo mismo podemos hacer con la batería del portátil o de la PDA.

¡Toma el mando!

¿No puedes cambiar de canal? Descarta lo más obvio (las pilas) y haz una prueba: enciende una radio en AM y sintonízala a la mitad del dial, donde no capte nada. Dirige el mando hacia ella y aprieta algún botón. ¿Oyes un zumbido? Si no es así, algo falla. Abre con cuidado el mando y desmóntalo sin hacer palanca y recordando dónde va cada pieza. Comprueba que el LED (la pequeña “bombilla” frontal) y el resto de las piezas que deben ir soldadas a la placa principal están en su sitio. Si se han soltado, puedes volver a colocarlas en su lugar. Necesitarás un soldador, un poco de hilo de cobre para unirlas y algo de experiencia en estas lides. Menos pericia requiere limpiar la placa base, que podría tener suciedad o restos de líquido. Lávala suavemente con un poco de alcohol isopropílico. Las piezas de plástico sin conexiones eléctricas se pueden lavar con agua caliente. Deja secar todo antes de volverlo a montar.

Más WiFi, por favor

¿Quieres bajar al parque a navegar por internet mientras tomas el sol? ¿O la conexión que prometía estar siempre contigo no llega hasta todos los rincones de tu casa? La red está plagada de instrucciones sobre cómo construir tu propia antena y superar estos problemas. Por ejemplo, puedes consultar la web www.freeantennas.com. Algunos de estos modelos caseros son muy complejos, pero hay trucos sencillos que también te pueden ayudar. Uno de ellos es el que utiliza un trozo de cartón –un bote de patatas Pringles, cortado, puede ser ideal–. Con él puedes dirigir la señal hacia el punto que necesite refuerzos. Corta un pedazo de unos 15 o 20 centímetros de alto y cúrvalo ligeramente. Ponlo detrás de la antena, teniendo cuidado de que la misma quede en el centro del eje imaginario del arco que describe el cartón que hemos cortado (haremos una aproximación a ojo, aunque las proporciones son importantes). Después, prueba a abrir o cerrar ligeramente el arco que describe nuestra pequeña parabólica hasta que encuentres la posición correcta. Haz la prueba: ¿llega mejor la señal?

Este sistema se utiliza también para evitar que la onda se propague en otras direcciones, y preservar así la privacidad de nuestra conexión, vamos, para que tus vecinos no se conecten gratis a tu cuenta de internet. Aunque en este caso, lo mejor es una buena contraseña; es la clave para mantener nuestra WiFi fuera del alcance de terceros.

Contra salpicaduras
 
No hace falta que digamos que el líquido es el peor enemigo de cualquier componente eléctrico. Sin embargo, no todo está perdido si nuestro móvil se cae en la piscina o la bañera o si, en un momento de entusiasmo, volcamos la taza de café sobre el teclado. En el primer caso, para salvar tu móvil lo primero que debes hacer es retirar de inmediato la batería, así evitarás cortocircuitos. A continuación, introdúcelo todo en un bote con arroz para que absorba la humedad. Tápalo y déjalo allí un día entero. Pasado ese tiempo, prueba a encenderlo. Si funciona, asunto solucionado.

En el caso del teclado, lo primero que debes hacer es desconectarlo del ordenador. A continuación, agítalo suavemente bocabajo para que caiga el líquido. Y después, déjalo unas horas –una noche, incluso– boca abajo, para que termine de secarse. Si sólo le ha caído agua, lo más probable es que ya esté listo para utilizarse.

Otras sustancias –como las bebidas gaseosas o el café– podrían requerir un lavado extra. Para limpiarlo puedes utilizar bastoncillos de algodón humedecidos, pero asegúrate de esperar a que esté bien seco antes de volver a conectarlo. Hay quien sugiere que el lavaplatos podría ser útil para las suciedades más resistentes; aunque, francamente, no ponemos la mano en el fuego sobre el estado en que saldrá el teclado. Aunque quizá se podría probar como último recurso antes de tirarlo.

¡Rayos y truenos!

Una tormenta eléctrica puede provocar picos de voltaje en la red que a menudo resultan mortales para el PC o el módem. Como prevenir es curar, conviene, ante todo, tomar precauciones. Hazte con una regleta con protección contra las sobrecargas eléctricas y desenchufa el ordenador y el módem cuando se avecine una tormenta. Las partes más dañadas del PC son la fuente de alimentación y la placa base. Si, tras la lluvia, el ordenador se resiste a arrancar, prueba a hacer lo siguiente: desconecta el cable principal de la corriente y quita también el módem, los altavoces… dejando conectados sólo los elementos indispensables para funcionar. Con la alimentación eléctrica desconectada, dale al botón de encendido tres o cuatro veces. Si no hay daños severos quizá consigas que, una vez eliminada la carga eléctrica residual, el ordenador arranque. En caso contrario, habrá que revisar qué parte ha resultado dañada.

No quiere salir
 
Si un CD se ha quedado atascado en el interior del ordenador, busca un pequeño orificio en el frontal del lector. Es un sistema mecánico para expulsarlo: presiona con algo fino y la bandeja se abrirá unos centímetros. Tira suavemente de ella con los dedos, pero si se resiste no la fuerces. En ese caso conviene contactar con el servicio técnico. En algunos modelos de Apple no existe esta ranura, pero sí un sistema para emergencias: reinicia el ordenador y, mientras se vuelve a encender, mantén apretado el botón del ratón. Esto le da la orden de abrir el lector.

En otros casos, como la radio del coche o los lectores de DVD, queda una pequeña ranura en el orificio de la bandeja. Si es suficiente para introducir un cuchillo, cúbrelo con un poco de cinta adhesiva (por ambas caras) y trata de que el CD o DVD atascado se adhiera a él. Esto te permitirá moverlo un poco para tratar de desengancharlo. Eso sí, hazlo con cuidado, son dispositivos frágiles con piezas muy delicadas.

¿Lo tiro o lo guardo?

Lo primero que hay que averiguar es si merece la pena tratar de arreglar el “gadget” averiado o si sólo cabe asumir lo peor: que es hora de renovarlo. Lo más probable es que no seas el primero que tiene ése problema. Busca en Google, introduciendo el modelo en cuestión y el fallo que quieres resolver. Te sorprenderá la cantidad de gente que expone sus experiencias. Utiliza el sentido común antes de someter a tus dispositivos a según qué operaciones. Antes de nada, ponte en contacto con el servicio técnico: quizá se trate de algo que se puede resolver por teléfono.

Evalúa el producto. La tecnología evoluciona muy rápidamente y es posible que una cámara digital de hace unos años carezca de las piezas de repuesto necesarias. Además es posible que, por el precio que cuesta repararla, te puedas comprar una nueva. Lo mismo se aplica a la informática y los televisores. Por otro lado, es posible que puedas salvar algunos de sus componentes como, por ejemplo, el disco duro o la memoria RAM de un ordenador.

PROTEGE EL MEDIO AMBIENTE

Si no queda otra y el dispositivo ha quedado definitivamente inservible, llévalo al lugar apropiado. Sobre todo, no lo tires a la basura estándar. Fíjate en su etiqueta y verás que hay un explícito logo: un cubo de basura tachado. Quiere decir que se trata de un Residuo de Aparato Eléctrico y Electrónico (RAEE), un material altamente contaminante si no se trata apropiadamente. Para ello, busca el Punto Limpio más cercano.

Entre otros sitios, en la página web de la OCU (www.OCU.org) puedes ver un mapa de los Puntos Limpios organizados por las comunidades autónomas. En algunas ciudades, como Madrid y Barcelona, se están instalando contenedores para el reciclaje de electrodomésticos.

Los que gestiona la Fundación Ecotic –que el año pasado recogió más de 40.000 toneladas de este tipo de basura– se encuentran en algunos centros comerciales. La idea es que a final de año haya cientos de ellos en distintos puntos.

A esta organización le puedes seguir la pista a través de su página web: www.ecotic.es.