En el número 25 de la céntrica Cromwell Street de Gloucester vivía el matrimonio West, gente en apariencia normal. Pero ni los West ni esta ciudad del noroeste de Inglaterra eran tan tranquilos y aburridos como parecían. El propietario de la casa, Fred West, había tenido un padre alcohólico y una madre que le había iniciado en el sexo a los 12 años. A los 20, había sido procesado por violar a su hermana y a los 26 cometió su primer crimen: asesinó a Mary Ann, una joven que esperaba un hijo suyo.

Dos años más tarde, en 1969, conoció a Rosemary Letts. Estaban hechos a la medida. Rose tenía sólo 15 años, pero atesoraba la experiencia sexual de una prostituta de 50. Le encantaba la pornografía, disfrutaba con las perversiones, alardeaba de su promiscuidad y no tenía inconveniente alguno en que la espiasen. ¿Podía pedir más el sádico de Fred? Se casaron y en 1971 nació su hija Heather. El matrimonio agredió sexualmente a la niñera de sus hijas. Y a sus hijos. Y a los inquilinos de la pensión en que habían convertido su vivienda. Como Heather les había salido lista y rebelde, la quitaron de en medio. Cundían los abusos sexuales y las torturas. Y lo peor: no hubo ninguna sospecha hasta que una de las hijas de los West le contó a una amiga que su padre la violaba. La policía abrió una investigación y una frase que repetían los niños (“Heather está en el sótano”) les puso sobre la pista. En el sótano aparecieron los cuerpos de nueve mujeres. Pasó a ser, con todas las de la ley, “la casa de los horrores”.

FICHA POLICIAL

Nombre: Rose y Fred West.
Lugar de los hechos: Gloucester (Inglaterra).
Año del crimen: Entre 1969 y 1998.
Delito: Ella, nueve asesinatos; él, 12.
Móvil: Sadismo y sexo.
Modus operandi: Abusaban de sus víctimas, las torturaban y las enterraban..
Sentencia: Cadena perpetua para ella. Él se suicidó antes del juicio.
Curiosidades: Hubo quien quiso comprar la casa para construir en ella un museo de los horrores.