La enfermera austriaca Waltraud Wagner asesinó a 300 pacientes del hospital de Lainz, de Viena. No lo hizo por maldad, sino “por su bien”. Wagner era lo que se conoce como un “ángel de la muerte”, o una “heroína homicida”, según el manual de crímenes violentos. Se creía una salvadora de la humanidad. Para sus ambiciosos fines, contó con la colaboración de tres cómplices: María Gruber, Stefanie Mayer e Irene Leidolf.

Cuando fueron detenidas, Waltraud confesó que lo hacían para “aliviarlos”, ya que se trataba de ancianos y enfermos terminales. Su atrevimiento no se quedaba ahí. “Muchos se resistían, pero nosotras éramos más fuertes y decidíamos”. Lo que no contó se supo de boca de otras enfermeras, que revelaron cómo en el pabellón cinco, conocido como “el pabellón de la muerte”, se celebraban orgías y fiestas desenfrenadas junto al lecho de muerte de las víctimas.

Wagner y las suyas llevaban a cabo el ritual que denominaban “cura de agua” y que consistía en cerrar los orificios nasales oprimiendo las aletas con los dedos, al tiempo que presionaban la lengua de sus víctimas hacia abajo y les obligaban a beber agua hasta que sus pulmones quedaban encharcados. Lo que se dice una obra de caridad. Las acusadas fueron detenidas en 1989. El jefe del pabellón no tuvo duda cuando murieron dos pacientes que iban a ser dados de alta. Habían sido asesinados.

FICHA POLICIAL
 
Nombre: Waltraud Wagner.
Lugar de los hechos: Viena (Austria).
Año del crimen: 1983-1989.
Delito: Asesinar a 300 pacientes.
Móvil: Les mataba para aliviarles.
Modus operandi: Les obligaba a beber sin dejarles respirar hasta que sus pulmones se encharcaban.
Sentencia: Cadena perpetua.
Curiosidades: Se definía a sí misma como un ángel compasivo enviado por Dios para administrar su cura a quienes deseaban morir.