Tenía todas las de ganar, pero su avaricia le sirvió en bandeja todas las de perder. Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, alias Yiya, estaba casada con un abogado, era hija de militares y residía en un lujoso barrio de Buenos Aires. Su vida era tranquila hasta que la ambición se cruzó en su camino. Fue a raíz de que los intereses que ofrecían los bancos se subieran por las nubes. Yiya decidió aprovecharlo.

Se convirtió en una especie de corredora de Bolsa. Depositaba a plazo fijo el dinero que le proporcionaban sus amigas y se lo devolvía con intereses. Al principio, cumplía con estas entregas, pero las cantidades cada vez eran mayores y empezaron los retrasos. Llegó un momento en que Yiya debía 300.000 dólares. Las afectadas eran su prima segunda, Carmen Zulema del Giorgio, su concuñada Nilda Gamba y la amiga de ésta Lelia Formisano. O sea, las que iban a ser sus víctimas. Con las deudas vinieron los agobios. Los hechos se sucedieron a velocidad de vértigo. Nilda se sintió mal después de tomar el té con Yiya. Falleció en sus brazos. Días después, Lelia apareció muerta frente al televisor, tras haber tomado también el té con Yiya.

Ya sólo quedaba Zulema, que se sintió mareada y salió a las escaleras a pedir ayuda. Murió en el acto. Ya se sabe quién la había visitado. La hija de la última víctima recordó que Yiya tenía casualmente una deuda con las tres. La Policía sólo tenía que seguir el rastro. Al final, estaba la asesina.

FICHA POLICIAL

Nombre: Mercedes Aponte de Murano, “Yiya”.
Lugar de los hechos: Buenos Aires (Argentina).
Año del crimen: 1979.
Delito: Asesinar a tres mujeres.
Móvil: Deudas económicas con las fallecidas.
Modus operandi: Les daba galletas con cianuro. Sentencia. Cadena perpetua, que quedó reducida a 13 años de prisión.
Curiosidades: Nacha Guevara la dio vida en una recreación que la televisión hizo de su historia.