¿Cómo no acordarse de las ancianas tías de Mortimer Brewster/Cary Grant en la inolvidable película de Frank Capra “Arsénico por compasión”, de 1944? Esos rostros amables esconden, como no cabía imaginar, a dos asesinas sin escrúpulos con un pretexto moral, eso sí, aliviar las penas de los hombres solitarios. Pero, ¿qué pueden saber de esto el sobrino y su recién esposa, Elaine? Por si las andanzas de las octogenarias Abby y Martha no bastaran, se dejan caer por allí: Jonathan, el hermano de Mortimer, un criminal fugitivo de la justicia y un perturbado que se cree Roosevelt. Con un ritmo frenético, no es de extrañar que en esta comedia de enredo las situaciones cómicas cabalguen unas sobre otras, consiguiendo el mejor humor negro, gracias a sus diálogos. La cinta, basada en la novela de J. Kesselring, se llevó los parabienes de Broadway y el mismísimo Cary Grant no dudó en afirmar que éste era el papel con el que más se había divertido a lo largo de toda su carrera.