De cómo un inapropiado sujetador me amargó mi primera cita

Tenía veinte años cuando Mario, al que conocí en una cena de amigos un mes antes y al que no había vuelto a ver, me llamó para salir al día siguiente y ver las fotos de la cena. Era el cinco de Junio y hacía buena temperatura así que me puse un pantalón ligero y un body marinero de punto que me habían regalado, muy bonito, con uno de esos cuellos que se doblan hacia afuera y dejan los hombros al aire, pero claro no tenía un sujetador apropiado y ya no había tiempo, ni tenía dinero, para salir y comprarme uno en condiciones;como mi madre no tira nunca nada me dijo: - tengo un sujetador muy bonito de cuando era joven ,que tiene la opción de quitar los tirantes y además lleva una una tira antideslizante alrededor del contorno que a tí quedará estupendamente. Me lo probé y me sentaba bien así que pensé que era una buena opción, en lugar de pensar de nuevo que ponerme. Llegué al lugar de la cita cerca de mi casa y comenzamos a andar.Mario me habló de una cafetería con una terraza muy agradable donde tomar algo y ver las fotos, pero estaba un poco lejos, le dije que me gustaba andar y nos fuimos hacia allá. Yo notaba que el sujetador se movía e intentaba de forma disimulada subírmelo tirando de él debajo de la axila hacia arriba, pero era como si con cada intento mío de subírmelo la tira antideslizante se desplomara hacia mi cintura. Mario me hablaba según caminabamos, pero yo no escuchaba nada de lo que decía sólo pensaba en salir corriendo con cualquier escusa, era muy tímida, y estaba segura de que aquello iba a acabar con un ridículo espantoso. Con tirones de un lado y de otro aguanté hasta la cafetería y lo primero que hice fue meterme en un baño e intentar colocarme bien el sujetador, pensé en quitármelo pero todo estaba en mi contra; no tenía donde guardarlo, no llevaba bolso y en los pequeños bolsillos del pantalón no entraba por los aros. Lo tiro, pensé. No es posible, si llego a casa sin sujetador mi madre pensará cualquier cosa, tengo que aguantar esta vergüenza como sea. Vimos las fotos, y seguímos caminando por la ciudad mientras Mario ajeno a mi lucha interior seguía hablando, aún no recuerdo de que me habló aquella tarde, pues yo sólo pensaba en huir y llegar a casa y cuando por fin lo hice el sujetador me llegaba a la cintura. Creía que él se había dado cuenta perfectamente de lo que me pasaba y pensé que me tomaría por un desastre de mujer y que no nos veriamos más, pero no fue así llevamos 7 años casados y cuando lo recordamos nos reímos bien agusto . Al año de salir juntos me dijo que el 5 de junio sería nuestro aniversario por ser nuestra primera cita y me negué en redondo, no quiero recordar aquel día vergonzoso,aunque aprendí lo importante que es una buena elección de la ropa interior.