Sin complejos

Recuerdo con cariño desde la distancia y la madurez que me ha dado el tiempo mi relación con esa prenda que empezó siendo un estigma y que hoy es una de mis debilidades. Cuando apenas tenía 10 años todos empezaron a notar y entre ellas yo, que mi cuerpo estaba cambiando de una forma impresionante aunque mis amigas fuesen mas retrasadas que yo, es msa parecían que estaban a años luz de mi desarrollo como mujer. Yo no quería afrontar la situación pero un día y tras la insistencia de mi madre me puse mi primer sujetador "olimpico" que mas que sujetas lo que hacían eras aplastar aquellas protuverancias a las que yo solo quería hacer desaparecer a cualquier precio. Fue toda una odisea intentar ocultar mis pechos con posturas de lo mas peculiares y mas cerca del jorobado de Notredam que de una chica alta, fina y con un largo pelo rubio. Si a esto le unimos el intento de ocultar cualquier detalle que pudiese dejar ver que yo llevaba un sujetador... sería una ruina social para una chica que en pleno verano llevaba apenas unos meses en ese pueblo y con esas amistades poco desarrolladas y más con mi timidez... De todas formas aunque despues de ese periodo llegó la temida adolescencia no sin mas carga socila y con sujetadores que parecían mas de mi abuela que de una chica de mi edad. Y ese tejido nada flexible y esos colores "color carne", no bisón, no. Así pasé años y años buscando primero un sujetador que me "disimularan" los pechos y que a la vez no fuesen una coraza para los mismos. Todo ello sin pedir por ninguna de las maneras que fuese bonito porque eso era imposible. Después el problema era adaptar la una copa grande a contorno de espalda pequeño por lo que mi madre cortaba y cosía corchetes como si de una corsetera profesional se tratase. De todas formas y desde la distancia en el tiempo que me ha servido para darme cuenta de que no era un delito tener pechos grandes y de que poco a poco las casas de lencerías han ido ampliando la variedad de tallas y diseños en función de la mujer actual y que la cirujía estética ha sido una de las "culpables" de que este cambio haya sido posible. Ya no tengo tantos complejos porque como me decía mi madre y a la que yo no creía, "llegará un momento en que tus pechos y tu cuerpo hagan un perfecto y nada desincronizado conjunto" y así ha sido ya el mercado me ha dado la posibilidad de ponerme ropa interior sexy mas allá del cambio de volumen que mi cuerpo haya experimentado.