Bridget es la típica maquinadora que utiliza a los otros para conseguir sus propósitos. Ella sola, en su cabeza, ha urdido la trama: roba a su marido el millón de dólares que ambos han recaudado del tráfico de drogas y huye. Después, escondida en un pequeño pueblo con una nueva identidad, conoce a Mike, que se vuelve loco por ella y lo convence para acabar con la vida de su marido y quedarse con el botín. Es “La última seducción”, película que John Dahl firmó en 1994, con la intervención de Linda Fiorentino, en el papel de mujer inmoral, egoísta, seductora, interesada y sin escrúpulos. No le importa ni su marido ni Mike. Sólo ella misma. Imposible no establecer comparaciones con la Kathleen Turner de “Fuego en el cuerpo”. ¿Quién es más malvada de las dos? Si la competición es de frialdad, claramente gana Linda Fiorentino. Junto a ella, en esta película de cine negro, los actores Bill Pullman y Peter Berg.