En 2006, las asociaciones de consumidores recibieron 158.156 consultas o quejas, relacionadas con compañías que prestan servicios de telefonía fija, móvil e internet. Esto sitúa al sector de las telecomunicaciones en el segundo lugar entre los que más reclamaciones reciben, sólo por detrás del de la vivienda.

FRAUDES

Los problemas por los que reclaman los ciudadanos son muy distintos. Eugenio Ribón, responsable de los servicios jurídicos de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), asegura que: “Seguimos padeciendo fraudes en los servicios de tarificación adicional, que ahora se hacen a través de mensajes SMS y MMS y números 905, y que en breve se harán, posiblemente, a través de navegación WAP. Otro asunto importante es el denominado “secuestro” de ADSL, cuando un operador no libera a un cliente de ADSL que quiere pasarse a otra compañía. También es frecuente el llamado “slamming” o cambio de operador sin consentimiento del usuario”.

MÁS CONFLICTOS

Otros problemas denunciados constantemente por la CEACCU son las dificultades para darse de baja, la deficiente cobertura, la falta de acceso funcional a internet, las fugas de datos personales, la recogida de distintas informaciones sin consentimiento explícito y la publicidad engañosa. “A todo esto, hay que sumarle el pésimo servicio al cliente, que es donde radica en gran medida el problema”, añade Ribón.


CÓMO EVITAR EL "SLAMMING"

Algunas pequeñas normas de “higiene” telefónica te ayudarán a evitar las contrataciones fraudulentas (“slamming”). El Ministerio de Industria aconseja:

Cuando no te interese una oferta, di la palabra “no” fuerte y claro. No te muestres indeciso porque tu interlocutor puede interpretar la más pequeña muestra de asentimiento como una respuesta afirmativa.

Si te ofrecen por teléfono un nuevo plan de llamadas y tienes alguna duda, ponte en contacto con tu compañía habitual. Se han dado casos de personas que se hacen pasar por representantes de un determinado operador sin serlo.

Cuidado con decir la palabra “sí” alegremente. Por teléfono, al menos, se ha vuelto peligrosa. Se han dado casos de manipulación de grabaciones en los que se ha usado ese “sí” inocente para demostrar que el usuario había aceptado un determinado contrato.

• Si te llega algún tipo de oferta por correo electrónico, lee con mucho cuidado todas las condiciones antes de aceptar. En la pantalla de un ordenador, la letra pequeña es muy, muy pequeña.