Nadie mejor que Bette Davis para interpretar a la esposa del propietario de una plantación de caucho en Malasia que asesina a un hombre en defensa propia, aquella que imaginó W. Somerset Maugham en su novela y que llevó a la gran pantalla William Wyler en 1940. Hablamos de “La carta”, una historia simple en su planteamiento, pero de una gran intensidad trágica. Davis, cuya interpretación le valió una nominación al Oscar, se mete en la piel de una adúltera que utiliza todos sus encantos para escapar de la condena que la espera. Pero cuando sus mentiras, medias verdades y otras artimañas parecían haber hecho efecto, aparece una carta más que comprometedora. ¿Qué hay detrás de ese asesinato? La personalidad de la actriz se alía con la frialdad del personaje, dando lugar a escenas memorables, como el primer plano que muestra la pasividad de Bette, ante la desesperación de su esposo subiendo la escalera. La actriz había conquistado al público con “Jezabel” y lo iba a hacer un año más tarde con “La loba”. Ya era “la malvada” de Hollywood. Y, desde ese momento, no ha tenido rival.