Estamos en una pequeña ciudad de Florida y sus habitantes viven bajo el influjo de la luna llena. Rachel Munro (Madeleine Stowe) está casada con un hombre que la trata de forma despótica. Un día conoce a un inspector de la policía, Kyle Bodine (Ed Harris), un curtido detective de homicidios que se enamora de ella. Pronto se enredan en un apasionado romance adúltero, que toma un giro inesperado cuando Kylie descubre que Rachel ha asesinado a su marido, un hombre rico y violento, según ella, en defensa propia. La seductora Rachel Munro coloca al policía entre la espada y la pared. Él nunca había estado tan involucrado en una investigación. Incluso la ayuda a ocultar algunas pruebas, pero su compañero, Lamar Dickey (Benicio del Toro), comienza a averiguar lo que ha ocurrido y el detective se va dando cuenta de que algunas piezas no encajan en el rompecabezas del crimen. Sucede en “Luna de porcelana”, dirigida por John Bailey en 1994. ¿Denunciará Ed Harris lo que ha descubierto ante la justicia o protegerá a su amada? En esta disyuntiva se mueve la cinta, entre la duda, el suspense y el romanticismo.