Vicente Garrido es profesor de Criminología de la Universidad de Valencia y autor de “La mente criminal“. Como experto nos habla de la motivación que impulsa a las personas a matar, el modo de operar de los asesinos, sus pensamientos y sentimientos más profundos.

MOTIVACIÓN. “Los hombres suelen matar por sexo o por sadismo, mientras las mujeres tienen como motivación principal el despecho o los celos y rara vez se embarcan en un asesinato por lucro, salvo que formen parte de algún tándem junto a un hombre (como Bonnie & Clyde). No obstante, en las llamadas “ángeles de la muerte” (esas enfermeras o cuidadoras que acaban con sus pacientes) la motivación del poder es dominante, porque al administrar sustancias letales a personas dependientes perciben extasiadas que está en sus manos la decisión de matar”.

MODUS OPERANDI. “El instrumento de la muerte suele ser el veneno, suministrado con la tranquilidad de que la víctima nunca va a sospechar. Si la asesina es una enfermera, administra las drogas aprovechando el trabajo de cuidar al paciente. En general, cuentan con la confianza de la persona. No atacan a extraños, aunque hay excepciones como el caso de Wuornos, pero ella es muy atípica. Digamos que, en este sentido, es una asesina muy masculina”.

SENTIMIENTO DE CULPA. “Por definición, una asesina en serie no tiene sentimiento de culpa, de ahí que pueda matar una y otra vez sin que los remordimientos lo impidan”.

QUÉ LES PASA POR LA CABEZA. “La tensión precede siempre a un asesinato serial. En los crímenes por venganza o por poder esa tensión se convierte en excitación. El asesino tiene ansia por experimentar lo que se siente matando: odio, desprecio, plenitud física y psicológica, emociones que le mueven a cometer el crimen. En los asesinatos por lucro, lo que predomina es el disfrute de la obra “bien hecha” y el sentimiento frío de “adiós víctima, hola dinero”.

EXTREMA VIOLENCIA. “La violencia, en general, tanto por razones biológicas como culturales, está mucho más próxima al mundo masculino que al femenino. Y el asesinato en serie es un ejemplo extremo de violencia”.

MATAR COMO UNA MUJER. “Ahí está el caso de Yiya, que envenenó a sus víctimas y es el modus operandi más clásico en las mujeres. Pero también los de Remedios Sánchez y Aileen Wuornos, que son ejemplos masculinos, poco típicos. Sánchez, por ejemplo, contactaba con sus víctimas, mujeres muy mayores, en lugares públicos y se ganaba su confianza para poder acceder a sus casas. Después, las golpeaba con fuerza en la cabeza y las estrangulaba con un trapo o toalla. Antes de irse, robaba dinero o joyas”.

EL CASO BÁTHORY. “Es un caso tan excepcional que nunca lo uso en mis clases. Su manera de matar tiene que ver más con la mística de los vampiros, que con los asesinos en serie. La mentalidad de una mujer de la aristocracia, convencida de que puede permanecer joven mediante baños de sangre, es el resultado de la suma de una psicopatía, el estado de servilismo del pueblo en la época y la ignorancia y superstición de aquellos tiempos oscuros”.

PARA SABER MÁS


LIBROS
“La condesa sangrienta”, de Valentine Penrose (Siruela).
“Asesinos en serie”, de Pilar Abeijón (Arcopress).
“Asesinas”, de Cinzia Tani (Lumen).

CINE
“Monster”, sobre el caso de Aileen Wuornos.
Este año se estrenarán “Báthory”, con Anna Friel.
“La condesa”, de la actriz Julie Delpy.

WEB
www.asesinos-enserie. com