Nikita es una asesina cotizada. Condenada a muerte por matar a un policía, el propio tribunal le da a elegir entre ser ejecutada o convertirse en una agente secreta del gobierno para desarrollar sus habilidades al servicio del Estado. Las autoridades declaran su defunción y le dan una nueva identidad, una mujer sensual que esconde a una asesina sin escrúpulos. “Nikita” llegó a las pantallas en 1990, dirigida por Luc Besson y protagonizado por Anne Parillaud, cuya interpretación obtuvo un Cesar como mejor actriz en 1991, y Jean Reno. Esta cinta, que revolucionó el cine de acción al incluir a una mujer como absoluta protagonista, se convirtió en una película de culto y dio una vuelta de tuerca al concepto de “femme fatale”. A los tres años, la cinta francesa ya tenía una réplica estadounidense, “La asesina”, protagonizada por Bridget Fonda y Gabriel Byrne. Pero, en esta ocasión, Maggie es una asesina drogadicta que espera su ejecución en prisión y que, en ese trance, es abordada por un agente del Estado. Aunque nadie lo diría, Nikita es James Bond en mujer. ¿Por qué, entonces, parece mucho más cruel?