Pueden darse varias situaciones en función de quien sea el causante del ruido. Puede ser una persona física o no, y las circunstancias leves o graves. Podemos denunciar el caso ante la comunidad de vecinos, por vía administrativa o incluso recurrir a la vía penal. Si eres un sufridor del ruido, actúa.

•  Si el causante del ruido es un vecino molesto y hace oídos sordos a nuestras quejas, lo mejor es recurrir al apoyo de la comunidad de vecinos para que, si hay que hacer una denuncia, los costes sean menores y las probabilidades de éxito, mayores. El presidente ha de pedir al vecino que cese en las actividades molestas. Si ignora esta acción, hay que recurrir a la jurisdicción civil y contratar a un abogado. Cuando el ruidoso vive en régimen de alquiler y ganamos el juicio, se le puede echar y obligarle a pagar una indemnización por daño moral. Si es propietario, el juez puede precintar la vivienda.

Cuando el causante del ruido no es una persona física, es preferible hacer la denuncia por la vía administrativa, para evitar las costas judiciales. En una primera fase, puede hacerse a la policía o al ayuntamiento, o a ambas, y no se necesita abogado. En el escrito al ayuntamiento hay que especificar la causa del ruido, el responsable del mismo y las personas afectadas. Un supuesto típico es el del bar de copas que tiene la música hasta altas horas de la noche y que no está insonorizado. Una vez hecha la denuncia, el ayuntamiento debería realizar una inspección e imponer las medidas correctoras. Si en un plazo determinado, no recibimos respuesta, debemos acudir a la vía contencioso-administrativa y tomar medidas tanto contra el causante del ruido como contra la Administración, a esta última por negligencia.

• En ambos casos es fundamental contar con una medición sonora, a ser posible, realizada por la policía o por los técnicos municipales, para que la carga de la prueba en el juicio tenga más consistencia. A veces, si el ruido no es continuo, hay que acudir a una empresa especializada. El coste puede rondar los 600 €.

• En situaciones extremas se puede recurrir a la vía penal y, de hecho, varios tribunales han dictado sentencias de cárcel. Hay que intentar agotar todas las instancias, incluido el recurso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.