“El honor de los Prizzi”, firmada por John Huston en 1985, presenta a Kathleen Turner como Irene Walker, una asesina a sueldo que es contratada por la familia Prizzi para saldar una deuda. Al servicio de esta saga mafiosa está también Charley Pantana (Jack Nicholson), que sucumbirá a los encantos de la despiadada Irene. El problema es que la hija del capo (Anjelica Huston, hija del director y novia de Nicholson en esos años) está enamorada de Charley y se verá envuelta en una serie de situaciones un tanto cómicas, que sirven al autor para hacer una crítica de la violencia. “El honor de los Prizzi” no tiene nada que ver con el mundo del hampa que Coppola dibujó en “El Padrino”. Aquí, la crónica negra se mezcla con la sátira y el drama romántico. Y es, quizá, en este género donde el filme adquiere toda su dimensión. Nominada a varios Oscar, entre los que se incluían el de mejor película y el de director, sólo Anjelica Huston logró la preciada estatuilla, como secundaria.