Una encuesta planteada por hoymujer a raíz de la propuesta del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, de aplicar la castración química a este tipo de delincuentes, ha dado un resultado demoledor: el 98,1 por ciento de las encuestadas apoyan esta medida y la consideran adecuada para evitar que los violadores y pederastas comentan nuevas agresiones. Tan solo el 1,9 por ciento de las usuarias de hoymujer considera que la medida es demasiado radical

La polémica surgió cuando el pasaso 21 de agosto, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se mostró favorable a la castración química de los pederastas tras una reunión con varios miembros del Gobierno destinada a estudiar medidas contra ese tipo de delincuentes.

Sarkozy ha propuesto la creación de un hospital al que deberán acudir obligatoriamente este tipo de agresores y ha asegurado que ninguno lo podrá abandonar hasta que un comité de médicos dictamine que han sido curados.

El Gobierno galo reaccionaba así ante el caso de un hombre condenado en tres ocasiones por abusos sexuales a menores que secuestró a un niño de cinco años al noreste del país. El menor estuvo retenido durante varias horas y sufrió abusos sexuales hasta que la Policía detuvo al pederasta.

Sarkozy se comprometió a que ningún delincuente sexual salga de prisión hasta haber cumplido su condena, sin posibilidad de reducción, y tras un examen de su peligrosidad por un comité médico. En caso de que los facultativos consideren que es todavía peligroso, el individuo tendrá que ser internado en un hospital especial, cuya primera unidad será abierta en 2009 en Lyon.

Los que no acepten ser curados de sus impulsos sexuales durante su etapa en la prisión irán a ese centro hospitalario mientras se considere que son peligrosos.

Quienes sí admitan el tratamiento destinado a su curación podrán tener permisos para salir del hospital, pero siempre deberán llevar consigo un «brazalete electrónico», que haga posible su control por las autoridades.

El tratamiento será de tipo hormonal o «castración química», dijo Sarkozy, quien agregó que ese tipo de expresiones «no me dan miedo».