Es la asesina guerrera, una máquina de matar perfecta. Se llama Mambo Negra (Uma Thurman), aunque todos la conocen como “la novia”. Es moderna y futurista, mata con la espada, tiene sonrisa californiana y técnica de samurái. No podía ser de otro modo, tratándose de Quentin Tarantino y de “Kill Bill” (2003), una cinta de acción consagrada a las artes marciales. Su odisea comienza el mismo día de su boda, cuando, embarazada, sufre el ataque de los miembros del comando de élite creado por Bill, su ex novio y ex jefe. Consigue sobrevivir, aunque cae en coma. Despierta cinco años después con una irresistible sed de venganza y justicia. Es su turno: elimina al celador del hospital (que ha hecho negocio de su cuerpo inerte durante ese tiempo) y va en busca de los que la postraron. Libra batallas épicas y es capaz de matar a más de 300 ella sola. El inolvidable Bill no es otro que David Carradine.