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Foto: Carmen Posadas (escritora), Mª Ángeles Fernández (editora), Clara Obligado (escritora) y Pilar Rodríguez ...

Cómplices...y amigas

  • Las mujeres no siempre son sus peores enemigas. Ellas han descubierto el conjuro de la amistad más sincera. Carmen Posadas, Mª Ángeles Fernández, Clara Obligado y Pilar Rodríguez han dejado constancia de su amistad y sus pequeños trucos de magia en un libro “Deseos de mujer. Rituales y conjuros para amigas íntimas”. Descúbrelas.

Carmen Posadas (escritora), Mª Ángeles Fernández (editora), Clara Obligado (escritora) y Pilar Rodríguez (periodista) no son brujas, pero les gusta jugar a la magia y conjurar a los “hados” para insuflar fuerza a sus objetivos. Siempre en una cena, alrededor de la comida, el vino y unas velas, practican sus rituales y se atreven a formular deseos en voz alta sin miedo a ser tachadas de ambiciosas. Ellas piden, se transmiten fuerza y generan “buena energía”, pero su fe no es ciega. “A Dios rogando y con el mazo dando”, dice Clara, ya que según ellas, sus objetivos se cumplen porque son unas “trabajadoras natas” y “unas enfermas de la responsabilidad”. Se quieren porque se ayudan y se ayudan porque se quieren.

En la cincuentena, o casi, disfrutan de sus éxitos pero no tienen la sensación de haber llegado a la cima y anhelan más. Juntas han dejado constancia de su amistad y sus pequeños trucos en un libro “Deseos de mujer. Rituales y conjuros para amigas íntimas” (Ed. Plaza & Janes). Mezcla de autoayuda, biografía y reflexión literaria a cuatro voces, la obra es un canto a la amistad.

Mujer hoy ha podido colarse en uno de sus encuentros donde no faltó la comida, el vino ni el conjuro. Pilar trajo cuatro velas doradas y les regaló una Moleskine, el mítico cuaderno de los escritores, a cada una “para poder empezar nueva etapa después del libro”. Carmen llevó cuatro collares de cuentas rojas traídos de Brasil, Mª Ángeles hizo de escribana para que quedara constancia de los deseos y Clara eligió el vino. El resto, fue cuestión de pedir: para que el libro sea un éxito, por un viaje a Argentina, por una nueva novela... Ni más, ni menos.

El encuentro

MUJER HOY. ¿Cómo se conocieron?

CARMEN POSADAS. Conocí a Clara antes que a las demás, en 1980. Quería escribir y leía la Guía del Ocio por si aparecía algún taller literario, hasta que lo encontré. Luego Pilar me entrevistó y más tarde conocí a Mª Ángeles. Estábamos predeterminadas a ser amigas.

PILAR RODRÍGUEZ. Un día quedamos a comer y apareció la típica conversación de por qué se decía que las mujeres eran malas jefas o si se llevaban mal. Y nos planteamos, ¿por qué no hacerlo al revés? ¿Por qué no reunirnos para intentar echarnos una mano? Decidimos reunirnos periódicamente para hacer algo que nos diera energía. Entonces Clara terminó su primera novela, “La hija de Marx”, y necesitaba un editor. A mí se me ocurrió encargar una tarta en forma de libro, era enorme, con su lomo incluido y la reproducción de un cuadro de la toma del Palacio de Invierno. Esa noche hicimos el primer conjuro… y funcionó.

Mª ÁNGELES FERNÁNDEZ. Desde entonces hemos hecho conjuros para las cosas verdaderamente importantes: cuando Pilar o Clara se querían comprar una casa, en el duelo por la muerte de un padre… Cada vez que hay algo importante nos juntamos para darnos fuerza. Yo he recibido tanto ayuda material como espiritual de todas ellas y siempre tengo la sensación de que recibo más de lo que doy.

CLARA OBLIGADO. Nos pasa a todas.

Amistad en femenino

MH. ¿Qué les une y qué les separa?

C.O. Nos une la literatura. Nuestras casas sólo se parecen en la biblioteca.

MH. ¿Qué diferencia hay entre la amistad entre hombres o entre mujeres?
 
C.O. Nosotras nos contamos cualquier intimidad. Más que rivalizar, como dicen los tópicos, siempre estamos charlando.

P.R. Seguimos juntas como sigue la familia. Las amigas son una familia elegida.

MH. El estereotipo suele mostrar a las amigas hablando de hombres…

P.R. En realidad, en el conjuro siempre formulamos un deseo principal y otro secundario, y ahí siempre ha salido “que me salga bien esta relación”…

La ambición positiva

MH. ¿Y los deseos se cumplen?

P.R. Porque pedimos cosas posibles y además le ponemos energía.

MH. Resulta subversivo reconocer los propios deseos. La gente prefiere conformarse. ¿Se sienten ambiciosas?

M.F. Mi padre me decía “Tú no tienes ambición”, en tono de reproche, pero no era cierto. Siempre he querido algo, pero diferente a lo que él consideraba ser ambicioso.

C.P. Ambición es una de esas palabras que tiene distintos significados si se aplica a hombres o a mujeres. Que un hombre sea ambicioso está bien, sin embargo una mujer ambiciosa parece una aprovechada o una trepa…

Un nuevo modelo de mujer

M.H. Pertenecen a una generación que ha sido educada en unos valores tradicionales, pero eligieron otro camino. ¿Qué les ha tocado transgredir?

C.O. Yo nací en 1950, en mayo del 68 estaba en París y siento que pertenezco a la generación que tuvo que pelear todos los estamentos.

M.F. Y yo, fui de mi curso, la única que no se casó, la que no quiso tener hijos y no los tuvo... Para remate desanduve el camino que hicieron mis padres y me vine de emigrante a España, por que lo que siempre estuve aislada del entorno familiar. Más que a la liberación femenina, he contribuido a la independencia de mis padres, de mis hermanos y de mis sucesivos maridos y novios.

C.P. Yo no quería romper con lo anterior, sino hacer una voladura controlada. He mantenido algunas cosas de la educación que me dieron, pero como no me gusta cómo está el mundo, he intentado cambiarlo sin que se me cayera abajo el andamiaje. Lo mío ha sido un camino bastante largo, errático y doloroso, pero creo que más o menos lo he conseguido. Podría haber sido oveja negra, pero he preferido parecerme en algunas cosas a las mujeres de antes, que eran más sinuosas. Los hombres se desconciertan mucho con las mujeres liberadas que rompen con todo, por eso a mí me ha gustado darles a los pobres un poco de tranquilidad.

El paso del tiempo

M.H. La cuestión de la edad es un tema que sobrevuela todo el libro. ¿Les da miedo cumplir años? P.R. Me encanta hacerlo, me siento bien conmigo misma, ya no compito… Cuando cumplí los 40, Clara me dijo: “Empiezas la mejor edad, pero ya verás cuando llegues a los 50…”. Nos convencen de que hay cosas que no podemos hacer a partir de determinada edad, pero es una manera de coartar nuestra libertad.

C.O. Estoy más cerca de los 60 que de los 50 y para mí es la mejor época de mi vida. A veces pienso: ¿será cada vez mejor o vendrá algo terrible? Si has hecho tu vida con un poco de suerte y criterio, llegas a la madurez en absoluta plenitud.

M.F. Este tema siempre se me puso difícil porque mi madre murió con 57 años (dos años más de los que tengo) y a veces siento como si ése fuera el final. Cuando la recuerdo me da por pensar cuántas cosas me quedan todavía por hacer y me siento muy cerca de la gente joven.

C.P. Stendhal escribió para “Rojo y negro”, en 1850: “Madame Rennard tenía 30 años y aún era bastante bella”. Ese mismo comentario podría hacerlo hoy en día sobre una mujer de 50. Se ha ampliado la juventud y a partir de los 50 tenemos tiempo para nosotras y una segunda oportunidad. Somos libres.