La cita es en su despacho en la sede del PP, a las cinco de la tarde. Mª Dolores de Cospedal, tras una mañana llena de compromisos, llega dispuesta a enfrentarse a una entrevista atípica: pocas veces se habrá sentado frente a cuatro entrevistadoras, nuestras columnistas.


Podría estar tensa, a la defensiva, pero la complicidad surge pronto y el ambiente se relaja. Y aunque retoma el tono institucional cuando comenta los proyectos de su partido, no escatima sonrisas al hablar de su hijo ni rebaja el tono firme cuando se refiere a la imposibilidad que tienen las mujeres para conciliar o al machismo en la política. Por que Cospedal no rehuyó ningún asunto por polémico que fuera. Ni uno solo.

- Julia Navarro. ¿Qué se juega el 22 de mayo en su carrera política?


- Mª Dolores de Cospedal.
Me juego mucho. Poder gobernar por primera vez en Castilla-La Mancha es una apuesta política importante, pero también una apuesta muy personal.

- Julia. ¿Qué pasará si pierde?

- Si no gano, habrá personas que me cuestionarán. Pero la Secretaría General del PP nunca ha ido unida a mi candidatura ni a la presidencia del partido en Castilla-La Mancha. Respecto a mi futuro, sería el que decidiera él, me guste más o menos.

- Carme Chaparro. Si gana, ¿podrá compatibilizar ese cargo de secretaria general del PP con el de presidenta autonómica?

- No he perdido ni una sesión del Parlamento autonómico desde que soy secretaria general. Por supuesto que la Presidencia de Castilla-La Mancha conllevará muchísimo esfuerzo y trabajo. Y ser candidata en una región donde el PP no ha gobernado en 30 años no es fácil. Pero no creo que sea incompatible.

- Julia. Siendo senadora, secretaria general, candidata, presidenta... ¿qué ha tenido que sacrificar? ¿Qué sacrificó?

- Mi vida personal, desde hace mucho tiempo.

- Julia. ¿Y compensa?

- Tengo mi escala de valores e intento priorizar. En mi vida personal, mi hijo es inexcusable. Me marco agendas imposibles, pero esté donde esté, aunque llegue a casa a las tres de la mañana, duermo donde duerme él. Va a cumplir cinco años e intento marcar una rutina para que me vea todos los días, aunque sea cinco minutos, y estar con él al menos media tarde a la semana.

- Carme. ¿Cree que esta pregunta se la haríamos a un hombre?

- No, ni lo de compatibilizar dos cargos. Cuando digo que sacrifico mi vida personal, sé bien lo que digo. Los hombres tienen una vida profesional y otra personal, y de ella dedican una tercera parte a sí mismos, otra a sus amigos y la última a la familia. En mi caso, las dos primeras las tengo eliminadas.

- Edurne Uriarte. ¿Le molesta que le pregunten por estos temas?

- Un poco. También creo que una mujer pueda decir en los medios de comunicación estas cosas y reflejar el sentir de la mayoría es importante, porque ningún hombre hablaría de vida familiar y personal. Para él son lo mismo, para nosotras no.

- Julia. Los políticos hablan mucho de conciliación, pero no dan ejemplo. ¿Cuál es el camino a recorrer para que podamos conciliar?

- Creo que hay una asignatura pendiente importantísima con los horarios. Si la actividad laboral acabara a las cinco o las seis de la tarde no habría problema de conciliación. El problema de horarios que tiene España es muy acusado.

- Carme. ¿Qué hará el PP en esta materia si llega al Gobierno?

- Hay que hacer un plan de conciliación en materia de horarios importantísimo a medio plazo, eso no se hace de un día para otro. Creo que la conciliación es la mayor mentira del siglo XXI. No es verdad que puedas conciliar, yo hoy no puedo hacerlo.

- Edurne. ¿El poder es compatible con la conciliación?

- El poder va ligado a comportamientos masculinos, que requieren más horas y presencia, porque a ellos no les ha importado estar fuera de casa. Y nosotras, copiamos esos comportamientos. Porque si no estás tantas horas, no existes. Y si no hablas de determinada manera, no tienes carácter. Y si no actúas así, no tienes autoridad. No es verdad, las mujeres hemos controlado esferas de poder con comportamientos que no eran masculinos. Pero el poder hoy se ejerce de forma masculina. Ese es el error.

- Cristina Morató. Usted transmite sensación de seguridad, incluso de frialdad. ¿Nunca pierde los papeles?

- No soy fría, pero cuando tienes un puesto de responsabilidad tienes que guardar la compostura, medir la forma en la que hablas y tener un respeto hacia la gente a la que hablas.

- Carme. Hasta que un día se le saltan unas lágrimas por un poema que le dedican y aparece en todos los informativos...


- Porque no puedo más. Lo intento, pero soy una persona emotiva, sobre todo cuando me tratan bien. En esas cosas soy de lágrima fácil, no sabes lo mal que lo paso.

- Cristina. ¿El control se ejercita? ¿Hace yoga?

- [Risas] ¡No! He aprendido a autocontrolarme. Soy tímida, y los tímidos solemos ser emotivos y tenemos que controlarnos.

- Carme. ¿Alguna vez al verse ha dicho: "Aquí perdí el control"?

- Muchas veces, pero nunca me miro. Sé que se debe hacer para aprender, pero me da mucho pudor.

- Cristina. Esperanza Aguirre anunció públicamente su enfermedad. ¿Usted lo habría hecho?

- Creo que hizo muy bien. Estas cosas tarde o temprano se saben, así que lo mejor es contarlo tú, sobre todo si es un tema tan dramático. Y al decirlo, hizo que muchas mujeres se sintieran reflejadas y acompañadas en el proceso de una enfermedad que da mucho miedo, pero que tiene cura. Con eso ayuda a mucha gente. Yo creo que también lo hubiera hecho.

- Carme. Usted fue consejera de Aguirre y ahora trabaja con Mariano Rajoy. ¿Mandan diferente?

- Son distintos. Esperanza es la única jefa que he tenido y trabajé muy bien con ella. Y con Rajoy tengo una empatía muy grande, nos entendemos muy bien. Yo no distinguiría por ser hombres o mujeres. Hay una idea machista, muchas veces extendida por mujeres, de que es un horror tener a una mujer como jefa.

- Edurne. ¿Las mujeres gobiernan de manera distinta?

- Por lo general, somos más prácticas, ellos muchas veces se pierden en disquisiciones. Eso se traduce en la forma de ejercer la autoridad. Y creo que las mujeres sabemos escuchar mejor.

- Julia. ¿Cuál es el techo de sus ambiciones? ¿Ser candidata a la presidencia del Gobierno?


- No, hoy no me lo planteo. Ahora mismo, mi horizonte es trabajar por ser presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Y me gusta el papel que tengo.

- Julia. Pero eso se acabará. ¿No sueña con otra cosa?


- No en mi vida política. Siempre he dicho: "Cuando llegue a ese puente, lo cruzaré". Me gusta ir paso a paso, no me gusta tener grandes expectativas que no se puedan cumplir.

- Cristina. ¿Hay alguna mujer en la política a la que admire?


- Golda Meir, una gran rompedora en su tiempo, hoy casi olvidada. Representó mucho y si hubiera sido un hombre hubiera representado aún más. Hay mujeres muy válidas y valientes. Como Angela Merkel, que viniendo de la Alemania del Este tuvo que experimentar un shock personal y político con la unificación de su país.

- Edurne. ¿Y cuál es el personaje que más le ha impresionado?


- No me vienen a la cabeza políticos. Por ejemplo, recientemente conocí a una persona con una historia muy especial. Es una mujer nacida en Argentina, que vive en España, que tuvo un hijo con parálisis cerebral y dice que los 20 años que vivió fueron los mejores de su vida... Su testimonio vital me sobrecogió.

- Edurne. En la sociedad se nota una irritación hacia los políticos. ¿La gente piensa que no tiene sus mismas preocupaciones?


- No quiero que suene prepotente, porque no es así. La inmensa mayoría de la gente te echa encima la responsabilidad para que salgamos adelante. “Tenéis que sacarnos de esto” es la frase con la que me encuentro todos los días.

- Julia. ¿Le preocupa el desprestigio de los políticos?


Sí, sí, pero la gente te dice que tenemos que salir de esta. El desprestigio, si existe, es porque no somos capaces de hablar de lo que a la gente le importa, aunque le importe a los políticos y a los periodista.

- Julia. Las encuestas dicen que el PP ganará en mayo y posiblemente en 2012. ¿Le preocupa que su líder no aparezca bien valorado?


- Casi todos los votantes nacionalistas y de izquierdas valoran mejor al candidato del PSOE. Es un problema que ha tenido siempre el PP: jamás un candidato ha ganado en las encuestas, ni Aznar.

- Julia. Si el PP llega al Gobierno en 2012, ¿cambiará la ley del aborto y la de matrimonios homosexuales?

- Queremos que la ley del aborto vuelva a ser como antes, con más controles, sin las lagunas que tenía. Es un compromiso del PP, igual que esperar la sentencia del Tribunal Cosntitucional sobre la ley de matrimonios homosexuales, y a partir de ahí reflexionar y tomar una decisión.

- Julia. ¿Quitarán el nombre de matrimonio y mantendrían el contenido?


- En el programa electoral llevábamos una ley con contenido semejante, la de parejas de hecho. Pero hay que esperar la sentencia y hacer la reflexión.

- Cristina. ¿Está usted en contra del aborto?

- [Pausa] Estoy a favor de una ley como la que teníamos. Hay una diferencia con la de ahora: la ley anterior establece una causa. Eso es lo importante.

- Edurne. ¿Hay diferencias entre izquierda y derecha al abordar los problemas de las mujeres? Porque muchas veces la izquierda acusa a la derecha de no preocuparse por la igualdad...

- Pues, desde mi experiencia, creo que no.

- Carme. ¿Quizá porque hay más mujeres en puestos importantes?

- No creo. Muchas veces, al hablar de igualdad, se intenta hacer ver que el aborto es fundamental, y creo que el planteamiento frente al aborto no te hace estar más o menos a favor de la mujer.

- Cristina. ¿Las cuotas ayudan?

- A mí no me gustan, nada.

- Julia. Pero han hecho a las mujeres más visibles...

- En mi partido, no. Siempre hemos dicho que no nos gustan, pero somos el partido con más mujeres en puestos de responsabilidad. Las leyes son estupendas para que las mujeres estén en consejos de administración, pero en política...
En muchas listas, los señores ocupan los primeros puestos y las señoras, los últimos. Y si estás en un puesto de responsabilidad y te sustituyen con otra mujer, piensas: "¿Por ser mujer es igual de lista o de tonta que yo?". Perdón por decirlo así. Y solo pasa en la política.

- Julia. A ellos no se les cuestiona su preparación...

- De acuerdo, pero no creo que el argumento sea que debe ser mujer. ¿Y por qué solo en la política? En las empresas pasa poquito.

- Carme. ¿Por qué las mujeres no están dispuestas a sacrificar lo que, por ejemplo, sacrifica usted?

- Sí, pero porque les exigen cosas que saben que no van a dar, como los tiempos. Y seguramente en la mayoría de los casos sea innecesarios.

- Julia. ¿Usted ha cambiado los tiempos en el PP?


- No, la verdad es que no, no voy a mentir.

- Cristina. ¿Hay machismo en la política?

- Claro que lo hay. No lo he sufrido demasiado, pero sí he tenido que demostrar, como otras compañeras, que merezco el puesto, cosa que un hombre no tiene que hacer. O ver cómo todos se interesan más por tu vida o se fijan en tu ropa.

- Carme. ¿El cambio más importante que Rajoy ha hecho en el PP ha sido poner a mujeres al frente?

- Pero no por ser mujeres. Toda organización tiene que renovarse.

- Cristina. Un amigo me pide que le pregunte por una cualidad de Zapatero...


- [Pausa prolongada] Es simpático.

- Cristina. ¿Es la única cualidad que le ve?


- ¡Me has preguntado una! [risas]. Amable... cuando quiere.

- Cristina. ¿Y defectos?

- Es un irresponsable. Para mí, es lo que más nos afecta.

- Edurne. ¿Qué mujer de la izquierda le parece más interesante?


- [Pausa] Rosa Aguilar. Para mí, otras son más escaparate.

- Carme. ¿España está preparada para tener una presidenta?

- Sí, perfectamente.

- Cristina. Usted defiende mucho su intimidad. ¿Cómo le sentó que saliera a la luz que iba a ser madre soltera?


- Al principio no me sentó bien. Salió porque alguien lo contó. Obviamente, no lo podía ocultar [risas]... No pasa nada, pero no lo hubiera contado. Y no conozco a ningún señor que lo cuente.

- Carme. En su blog se define en primer lugar como madre, algo que ningún hombre haría.


- Es que para mí es lo más importante.

- Cristina. Hay gente que dice que usted no predica con el ejemplo en su partido: divorciada, madre soltera, casada con un divorciado...


- Pues les diría que este partido tiene más de 10 millones de votantes y dentro de ellos hay mucha variedad. Y que mi vida privada es privada, igual que es la de mis compañeros. Nunca he oído un pronunciamiento sobre la vida privada de mis compañeros.

- Julia. ¿La vida privada de las políticas está más expuesta?


- Mucho más. Tengo la costubre de no juzgar la vida personal de nadie, y pretendo que no juzguen la mía.

- Carme. ¿Cree que una mujer homosexual tiene el mismo derecho a decidir ser madre como usted lo decidió?


- Sí, y de hecho lo hacen. Por lo que recuerdo, hay un trato discriminatorio hacia la mujer heterosexual en ese ámbito. La sanidad pública, y creo que no ha cambiado, garantiza la inseminación si acreditas que no puedes ser madre de otra manera.

- Carme. ¿Cómo lleva su hijo un trabajo que ocupa tantas horas como el suyo? ¿Entiende sus ausencias?


- No lo lleva mal, es pequeño, pero intento que me vea a diario.

- Cristina. ¿Le cuenta cuentos?


- Muchísimos, pero casi todos me los invento.

- Cristina. ¿Veremos publicados los cuentos de María Dolores de Cospedal? ¿Nos hará la competencia?


- [Risas] ¡No! Me dice: "Mamá, cuéntame un cuento tuyo".

- Carme. ¿Cómo le ha explicado su cargo?


- Es que no se lo he contado.

- Carme. Y si la ve en la tele...

- A veces dice: "¿Por qué no estoy ahí contigo, mamá?". Alguna vez me dice: "¿Es que te vas con Rajoy, mamá?". Pero, por ahora, Rajoy todavía es bueno [risas]. En serio, me cuesta muchas horas de sueño volver a dormir a casa todos los días, pero creo que es una muy buena decisión.

- Cristina. ¿Cómo ha conseguido mantenerse al margen de la prensa del corazón?


- No dando pie, pero cuesta. Tuve un momento delicado, cuando me casé. Lloré mucho al ver la noticia publicada antes de decírselo a algún amigo, y eso que lo había llevado con una discreción infinita. Me costó un disparate que no hubiera fotos de ese día.

- Cristina. ¿Mide mucho sus intervenciones en los medios?


- Sí, quiero ser cuidadosa porque, si eres mujer, mucha gente intenta frivolizarte.

- Julia. ¿Le compensa la política?


- Es que yo me la planteo como una etapa. Quiero hacer otras cosas, no me planteo estar más de ocho años. Y luego me gustaría volver a mi carrera de Derecho o montar un negocio de decoración o una guardería, o trabajar en un país necesitado...

- Carme. ¿Ha pagado un precio muy alto para llegar donde está?


- [Piensa] Hasta ahora no, creo que mantengo el equilibrio, aunque como todas las madres tengo sensación de culpa. Sí tengo obsesión por no decir dentro de 10 años que he pagado un precio muy alto, por eso trato de controlarlo. Y eso va en menoscabo de mi vida personal, pero considero que es lo mejor.
Yo tenía muchas ganas de ser madre, para mí era muy importante. Mi mayor satisfacción es estar con mi hijo y mi marido. Si ahí estoy bien, eso me pone los pies en el suelo, me relativiza las cosas. Alguna vez he estado angustiada porque mi hijo estaba malo, pero a muchas mujeres les pasa y tienen menos ventajas que yo.