Los beneficios de los antioxidantes en tu dieta: los frutos secos

  • Cuando llevamos una dieta equilibrada, el consumo de alimentos ricos en polifenoles, los antioxidantes por excelencia, guarda una estrecha relación con la protección ante enfermedades crónicas relacionadas con la edad, como las dolencias cardiovasculares, neurológicas y cancerígenas, gracias a su capacidad de controlar los radicales libres.

Frutos secos: ¿qué hacen sus antioxidantes por tu salud?

Los frutos secos son ricos en fibra, tienen bajos niveles de grasas saturadas y un alto contenido de grasas insaturadas beneficiosas, además de ser muy ricos en antioxidantes. 

Nueces, almendras, cacahuetes, pistachos, avellanas, anacardos, macadamias... Introducirlos en nuestra dieta y su consumo habitual, además de ser un placer para el paladar, trae consigo un buen número de beneficios para nuestra salud, como han concluido expertos en la materia en la Conferencia Internacional sobre Polifenoles y Salud, celebrada en Sitges.

Los antioxidantes en los frutos secos son entre 2 y 15 veces más potentes que la vitamina E, y entre todos, las nueces son las reinas. Almendras, anacardos, cacahuetes y nueces han demostrado que aumentan la capacidad antioxidante del plasma, disminuyen el plasma LDL oxidado y el estrés oxidativo. Según el Dr. Vinson “un puñado de nueces contiene casi el doble de antioxidantes que la misma cantidad del resto de frutos secos”.

Además, los ácidos elágicos y gamma tocoferol, una forma de vitamina E, son dos antioxidantes que se considera que tienen propiedades anticancerígenas, mientras que la melatonina es un antioxidante conocido por sus propiedades para regular el sueño.

Introduce los antioxidantes en tu dieta

Los expertos recomiendan ingerir diariamente cantidades concretas de los más destacados alimentos con capacidad antioxidante: fruta (3 piezas diarias), pan (100-180 g diarios), patatas (1-2 diarias), hortalizas (un plato de verdura o ensalada casi todos los días), cacao (1 o 2 cucharadas soperas diarias), legumbres, (1 plato dos o tres veces por semana), frutos secos (una o dos raciones diarias) y aceite de oliva (para aderezar los platos y/o cocinar).