¿Se puede vivir sobre 15 cm de más?

  • Dolor lumbar, juanetes... ¿Quieres saber qué te reservan los “tacones asesinos”? Los hemos probado para ti.

Antiguamente, los zapatos de tacón alto tenían una altura factible: 9 cm de altura cuyo dominio requería práctica y unas tiritas bien puestas. Ahora los tacones son de 13, 15 y hasta 18 cm y dependen de pesadas plataformas para hacerlos ligeramente manejables. Incluso con ellas, pasearse de acá para allá con esos zapatos requiere el equilibrio, la habilidad, el valor y la determinación incondicional de una “prima ballerina”.

Aún así, estos zapatos están a la venta en todas las zapaterías y sus tacones extremos se han hecho omnipresentes,
el lema del codicia- » do glamour, el estándar, incluso, del calzado moderno. Las mujeres han caído en la emboscada de los tacones asesinos y se han rendido. ¿Pero cuándo ocurrió exactamente? ¿Cuándo los tacones altos dejaron de ser altos para convertirse en esto? “Hace aproximadamente cinco años”, me explica un portavoz de una web de compras de lujo. “El tacón alto oscilaba entre los nueve y los 10 cm. Ahora hay tacones de 10 y 13 cm, y eso sin tener en cuenta las plataformas. En las últimas temporadas, hemos visto tacones que alcanzaban alturas estratosféricas, hasta el punto de convertirse en zapatos para “mostrar”. Ya no consiste en andar, ahora se trata de lucirlos.”

CUESTIÓN DE ESTATUS. Es difícil precisar quién lo empezó o por qué. El diseñador Christian Louboutin, mimado por las celebrities, podría ser uno de los culpables. Vende zapatos tipo salón con tacones de 13 cm de altura como mínimo. Su objetivo es “hacer que las piernas parezcan lo más largas posibles”. “Te matan –dijo Jennifer Lopez–, pero son los más sexys”. A las famosas les gustan los tacones extremos y a las multitudes cualquier cosa que ellas lleven puesto. Hay una simbiosis sencilla entre el glamour y los tacones muy altos. Lo glamouroso a nivel profesional requiere una parafernalia cara y de apariencia dramática que quede bien en la alfombra roja. Más allá de eso, la falta de sentido práctico de los tacones es asimilable al modo de vida consentido de mujeres con chófer, asistente personal y gente corriendo a su alrededor.

Los tacones altos nacieron como un símbolo de riqueza y estatus. Las clases altas europeas empezaron a llevarlos en el siglo XVI, porque proclamaban su estatus ya que podían hundirse en el barro. Si ahora, como en aquella época, identificamos llevar tacones altos con la riqueza y el estatus, entonces cuanto más alto sea el tacón más rica e importante asumiremos que es la persona que los lleva.

¿APTOS PARA TODAS? ¿Podría ser que esta obsesión incómoda fuera una expresión codificada del clamor de la mujer ante a la crisis económica? ¿Están las féminas permitiendo que sus pies aspiren a la riqueza cuando sienten que están cada vez más arruinadas? ¿Son los tacones asesinos una especie de escapismo razonable? ¿O es todo un poco más oscuro y retorcido que eso?

El feminismo nunca ha tenido una buena relación con los zapatos de tacón alto. Su argumento es que son obviamente sexuales, que están hechos abiertamente para provocar placer en el hombre, que son literalmente un obstáculo para que las mujeres progresen en la vida y para todo lo demás. Los tacones altos sexualizan a las mujeres, las exponen. Hacen que saquen pecho y culo, arqueen la espalda, metan tripa, se contoneen al andar y les impiden echar a correr. A Caitlin Moran, columnista del Times y escritora, le gustaría ver cómo las mujeres se divorcian de la idea de tener que llevar (o aguantar) los zapatos de tacón alto para ser consideradas chicas modernas y cool: “La imposibilidad de usar tacones altos es patente a nuestro alrededor. Solo hay 10 personas en el mundo (tops) que deberían usarlos, y seis de ellas son drag queens. El resto tenemos que rendirnos”, escribe en su libro “Cómo ser una mujer”.

DOLOR CONSENTIDO.
Lo que es indiscutible es que lastiman los pies, llegando incluso a dañarlos. Los ángulos implicados, la presión que hay que soportar en los metatarsos y el riesgo de caerse de lo que es, básicamente, un pequeño par de zancos de diseño, pueden llegar a producir un dolor considerable. Las mujeres lo saben. Saben que duele llevarlos, que hay cierta alevosía incorporada en cada uno de sus pasos. ¿Cuánto tiempo pasarán cuidando de las heridas después de una noche con ellos. Los profesionales del pie también están lidiando con las consecuencias? El podólogo Bastien González, que viaja por Nueva York, Londres y París viendo al tipo de clientes que puede permitirse pagar 140 € por una hora, lo dice sin rechistar: “Yo diría que, desde hace exactamente cinco años, los zapatos de lujo femeninos son cada vez más altos. Lo máximo que pueden medir unos tacones son seis cm; cualquier cosa que supere esa cifra hace que todo el peso se proyecte hacia la parte delantera de los pies, lo que desequilibra completamente a la mujer”. Conclusión: para andar con ellos la mujer tiene que contraer los dedos y su postura, que tanto le gusta a los hombres, afecta a la zona lumbar y a lo que el experto denomina los “talones delanteros”: la parte superior de los dedos del pie y los metatarsos, el punto de contacto con el suelo. “El tacón solo no perjudica la parte de atrás de los talones porque ahí no hay presión y por tanto no se forman callos, pero resulta muy perjudicial para los “talones delanteros”. Hay un montón de presión que cae en los dedos de los pies y aparecen muchos más callos sobre ellos. Además, el problema se agudiza con los años. He visto a mujeres con los tendones tan retraídos por el uso de tacones que ya no pueden poner los pies planos en el suelo”, concluye este experto.

Resumiendo,

  • los hombres llevan el mismo ritmo de vida ajetreado que las mujeres, pero ellos no tienen que lucir tacones altos.
  •  A corto plazo, las consecuencias para la salud de este tipo de calzado son: pies y dedos doloridos, callos y ampollas, y, combinados con el alcohol en una noche de fin de semana, caídas, esguinces de tobillo y fracturas.
  • A largo plazo: agarrotamiento permanente de los dedos, callos para toda la vida, juanetes y el tendón de Aquiles se encoge y provoca que sea difícil andar con un zapato normal.
  •  ¿Dónde acabará todo? ¿Pueden llegar aún más alto los zapatos? ¿Los llevarán las mujeres cuando midan 18, 20 o 23 cm? ¿Renunciarán a la idea de caminar?

¿FECHA DE CADUCIDAD? Rebecca Farrar-Hockley es la directora creativa de Kurt Geiger, la marca de zapatos británica que está desafiando de algún modo la recesión económica, expandiéndose en el extranjero mientras el resto de las grandes cadenas lucha para mantenerse a flote. Kurt Geiger ha hecho probablemente tanto como Christian Louboutin y sus célebres fans para popularizar el tacón de vértigo. Han sido la prioridad constante en sus colecciones durante los últimos tres años; ha vendido gran cantidad de pares por unos 230 €. El éxito de la compañía se basa en gran medida a la rentabilidad de los tacones extremos. “Esos zapatos de plataforma altísima han sido nuestros superventas”, afirma Farrar- Hockley. “Yo lo llamo “Cheryl Cole”, el tipo de zapato que ves los sábados por la noche en la televisión. En las últimas temporadas esos han sido los protagonistas”. Pero atención: “Es raro, pero justo ahora, en los últimos tres meses, nuesto zapato superventas es mucho más corto. Ahora es el “stiletto simple” (sin plataforma), y la altura media de tacón que más vendemos ha bajado. Tenemos el 300% más de zapatos simples en stock. Son altos: de 8 cm o 10 cm, pero relativamente más cortos porque no tienen plataformas.

Dicho lo cual, nuestros modelos más altos son ahora más altos que nunca. Tengo cuñas de 15 o 18 cm de altura. Y se venden. Pero no son la mayoría de las ventas. Estas son sin duda las de los zapatos con tacón más corto”. Lo que por supuesto no significa que el final de los tacones de vértigo esté cerca. Puede que, simplemente, las mujeres están duplicando el consumo de zapatos, cambiando los altos por los planos cuando estos se vuelven insoportables. Lo que está claro es que, cuando acabe la locura de los tacones, no terminará porque al colectivo femenino le asuste la salud de los dedos de sus pies o su tendón de Aquiles o porque les preocupen los discutibles cánones que se les impone sobre cómo vestirse, sino porque la moda se ha cansado del look y ha cambiado. Ocurrirá. Quizá el año que viene o el siguiente.

Esperemos que nuestros dedos estén razonablemente intactos cuando eso ocurra.

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