Yves Rocher

La cosmética feminista y verde

Apostar por la biodiversidad, el respeto al medioambiente y la igualdad de las mujeres, entre los principales compromisos de la Fundación Yves Rocher

Ana Belen Madrid

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La tierra como el lugar de donde sale todo. El que debemos proteger y el que nos protege. Con esta premisa Elena Carrillo, arquitecta española de 30 años, ha impulsado el colectivo Mujeres de Arcilla, de la asociación Colectivo Zompopo, un proyecto de mejora de vivienda con materiales naturales bajo una perspectiva de género.

La tierra es uno de los materiales más accesibles que no tiene, además, prácticamente huella ecológica. Por eso, Carrillo ha visitado países como Nicaragua para implicar a las comunidades locales, y en especial a las mujeres como agentes activo y primordial de cambio, para construir, remodelar y mantener sus viviendas hechas con tierra. Han mejorado más de 75 y casi 150 familias y estudiantes se han formado en esta disciplina sostenible. 

“Se ha conseguido lograr una población que avanza hacia su propia resiliencia. La comunidad campesina nicaragüense ha revalorizado el material tierra, convencida de sus cualidades económicas y ecológicas.”

“Se ha conseguido lograr una población que avanza hacia su propia resiliencia. La comunidad campesina nicaragüense ha revalorizado el material tierra, convencida de sus cualidades económicas y ecológicas. Y el especial interés por el trabajo de las mujeres ha conseguido reforzar su autoestima y revalorizar su papel en la familia y la comunidad”, explican.

Porque en los detalles está la calidad y en el compromiso, la base para un futuro sostenible e igualitario. Un futuro sustentado sobre dos pilares: el respeto al medioambiente y la biodiversidad y que tenga a la mujer como agente activo del cambio y, por supuesto, que no la cosifique. Esa es la filosofía del Premio Tierra de Mujeres, unos galardones con los que la Fundación Yves Rocher, implicada en lograr los objetivos del Milenio definidos por las Naciones Unidas, lleva años premiando a las mujeres como Elena Carrillo que se involucran en cambiar el mundo.

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Desde 2001, año en el que Jacque Rocher creó estos galardones, ya han premiado a 400 “heroínas verdes” de 50 países por su compromiso en la lucha diaria a favor del medioambiente. Además de la inversión de dos millones de euros para apoyar las iniciativas ganadoras que hace la fundación, el Premio Nacional está dotado con 10.000 euros y el Gran Prix Terre de Femmes, con el que se alzó en 2018 Carrillo, con otros 10.000 euros.

Devolver a la naturaleza lo que nos ha dado

“Tenemos la profunda convicción de que las personas pueden cambiar el mundo”. La Fundación Yves Rocher nació en 1991 de la voluntad de “devolver a la naturaleza lo que ella nos ha dado. Conectando y protegiendo lo vivo, actúa hoy para el mañana, dejando así una huella positiva en nuestro planeta”, asegura Jacques Rocher, su presidente de honor. 

Por eso, la máxima de la fundación es la lucha por salvaguardar la biodiversidad. Lo hace con el compromiso de sembrar el futuro, es decir, plantar 100 millones de árboles hasta 2020 en todo el planeta. Ya llevan más de 70 millones de árboles plantandos en 35 países de la mano de 42 ONGs expertas. O con su compromiso por conservar la naturaleza a través de la observación de las plantas para sensibilizar al público, al igual que con su apuesta por los proyectos de fotografía que descubren un mundo por amar y proteger.

Pero el compromiso no se queda en la fundación ya que Yves Rocher lo lleva a la práctica con sus productos, totalmente ecológicos y respetuosos con el medioambiente. Algo que le ha valido convertirse en una de las marcas cosméticas reconocidas globalmente de Cosmétique Végétale y que, además, busca una belleza real para el día a día de la mujer. Por ello, sus productos salen de materias primas de origen vegetal y usan plantas cultivadas o sus partes renovables. Además, desde los años ochenta no los testan en animales ni promueven test sobre animales, algo que les ha convertido en una marca pionera de la industria cosmética galardonada en 1992 con la Medalla de Oro de la Sociedad Protectora de Animales. 

De igual modo, el 100% de los envases de Yves Rocher son parte de un enfoque proactivo de eco-concepción: reducir el consumo de recursos no renovables disminuyendo el peso de los envases e incorporando materias primas recicladas. Asimismo, todos los envases de sus productos, ya sean cremas, maquillaje o perfumes, son reciclables con la consiguiente reducción de gases efecto invernadero, y todas las fábricas son Refugios de Biodiversidad, en asociación con la Liga de Protección de Pájaros. En ellas, se han reducido las emisiones de CO2 por producto un 10% desde 2010 y desde 2008 el consumo de agua ha disminuido un 17%. En definitiva, pensar en verde para producir en verde pensando en la mujer de hoy.