Los hábitos actuales están provocando la aparición de nuevas adicciones psicológicas. Los ordenadores, la tecnología móvil, el consumismo, el culto a la estética y la obsesión por llevar una vida sana se han convertido en parte de nuestro día a día. Te enseñamos cómo detectar la adicción a tiempo para que tus costumbres no se conviertan en una obsesión.

1. Internet. Consiste en pasar la mayor parte del tiempo libre frente al ordenador, abandonando el resto de actividades. Hay quien se “engancha” a hablar en chats porque la comunicación le resulta más fácil, otros prefieren las páginas pornográficas al sexo real y muchos se evaden a través de los videojuegos.

2. Móvil. Algunas personas son incapaces de apagar el móvil, duermen con él en la mesilla y hablan por él de forma compulsiva. Es posible que se hayan vuelto adictos a los números 806 para hacer consultas de tarot o a líneas eróticas. En otros casos, se trata de un deseo inconsciente de llenar el silencio o la forma de decir aquellas cosas que resultan difíciles de comunicar cara a cara.

3. Las compras. El afectado no puede poner freno a la hora de adquirir objetos, que compra sin pensar, porque “están muy bien de precio” o porque “pueden servir para algo”. El placer de la adquisición, que nace de una necesidad de satisfacción inmediata, se diluye al llegar a casa y comprobar que hay un trasto más en el armario y que no vale para nada.

4. La estética. Muchos cirujanos plásticos confiesan en privado que, a veces, tienen que parar los pies a ciertos clientes, ya que siempre quieren hacerse un retoque más, en una loca carrera hacia la perfección que tiene como origen una profunda insatisfacción personal o una baja autoestima, que tratan de ocultar modificando sólo el aspecto externo.

5. La vida sana. Hacer ejercicio y llevar una existencia equilibrada es una conducta saludable que puede ser llevada al extremo cuando nace de un perfeccionismo obsesivo. En estos casos, comer algo con grasas o no ir al gimnasio un día es una falta que debe ser “castigada”, controlando aún más el estricto plan de vida.

CLAVES PARA RECONOCERLAS

Marc Valleur y Jean-Claude Matysiak, autores de “Las nuevas adicciones del siglo XXI” (Paidós) establecen rasgos para poder identificarlas:

• El adicto es incapaz de resistir el impulso de realizar ese tipo de conducta, que puede convertirse en el centro de su existencia.

• Experimenta una sensación creciente de tensión, que culmina antes de emprender la conducta adictiva.

Siente placer o alivio durante su ejecución llegando, incluso, a perder la conciencia y el control, como si nada le importara.

Cada vez buscan dosis más intensas, porque el cuerpo se acostumbra a los efectos, y llevan a cabo más intentos para abandonar la conducta sin conseguirlo. Además, como recurren a ella para evitar compromisos o tareas, se produce mayor irritación, descontento...