En los últimos meses, la empresa France Telecom ha sido noticia por la cantidad de suicidios entre sus trabajadores. En 20 meses, 25 personas se han quitado la vida a causa de la presión laboral. Uno de los últimos lo protagonizó un joven de 32 años arrojándose al vacío desde la ventana de su oficina. El número de muertes es tan alto que los directivos de esa empresa empiezan a estar preocupados.

En los últimos meses, la empresa France Telecom ha sido noticia por la cantidad de suicidios entre sus trabajadores. En 20 meses, 25 personas se han quitado la vida a causa de la presión laboral. Uno de los últimos lo protagonizó un joven de 32 años arrojándose al vacío desde la ventana de su oficina. El número de muertes es tan alto que los directivos de esa empresa empiezan a estar preocupados. El hecho de que las muertes y autoagresiones tengan lugar en el puesto de trabajo ha añadido interés a la noticia. ¿Le dedican su muerte a la empresa? ¿Por qué se suicidan? ¿Tan terribles son las condiciones de trabajo? ¿Qué razones llevan a una persona a tomar esa decisión?

Morir de sufrimiento

El psicoanálisis explica el suicidio como un homicidio contra uno mismo, es el inconsciente el que se impone al “yo” y aniquila a la persona. El “yo”, que es la parte consciente de nuestra personalidad, se deja arrastrar a la muerte para evitar el sufrimiento. Morir es un descanso porque detiene el dolor. El inconsciente de alguien que se suicida está lleno de odio contra sí mismo, rencor que antes de volverse contra él estaba dirigido a otro. Esta tensión ha sido promovida por circunstancias que no ha podido controlar de una forma que le hiciera sentirse aceptable. Las agresiones externas se unen a conflictos internos que aumentan las ideas de inutilidad. El suicida siente que no tiene lugar en el mundo, ha sido humillado y no se ha podido defender, no puede reparar su imagen.

La mayoría de los suicidios tienen lugar durante una crisis depresiva. La persona siente un dolor emocional que se le hace insoportable, se siente desesperado, piensa que nada cambiará en el futuro, que no puede contar con nadie y no ve más salida a su sufrimiento que la muerte. Sin embargo, estos individuos no quieren dejar de vivir; lo que verdaderamente quieren es dejar de sufrir. Es su estado mental, sometido a una fuerte depresión, el que arrasa los razonamientos. El suicida ha dejado de estimarse. Dirige la rabia que no puede descargar contra quien le produce dolor hacia sí mismo y se mata. Nadie se quita la vida sin haber intentado, en su fantasía, matar a otro. Este acto expresa la renuncia de una lucha activa para cambiar la situación. Al matarse, el suicida se castiga también por lo intolerable de los afectos que siente.

Quizá se haya producido alguna identificación entre los trabajadores de France Telecom porque han vivido el mismo ambiente laboral. Lo que les ha conducido a ello es la presióninsoportable que llevan años soportando. El escritor Dominique Deceze constató, en 2004, que el número de suicidios, cuando comenzó la privatización de la empresa, era de 10 al año. Un factor común entre las víctimas, además de las duras condiciones laborales, era que en su mayoría tenían más de 50 años y llevaban más de 20 trabajando para la empresa. ¿Qué se siente si después de 20 años te tratan como un objeto?

Según este autor, el suicidio es la fase última de la violencia en el trabajo. France Telecom ha introducido, desde que se privatizara, reorganizaciones continuas que afectaban de forma negativa a las condiciones de trabajo (movilidad geográfica, cambios de tareas gratuitos y sin formación previa; ritmo de trabajo estresante; ausencia de conocimientos por parte de la jerarquía; falta de equipos sólidos, etc.). Lo curioso es que tales condiciones no afectan sólo a la salud de los empleados, sino a la calidad de su trabajo.

Si bien es cierto que son las personas con menos recursos psicológicos las que optan por arrojarse al vacío desde una ventana, también lo es que todo ser humano tiene un límite para soportar el maltrato. El suicidio no se elige: sucede cuando el dolor es mayor que los recursos para afrontarlo. A lo largo de nuestra vida aprendemos diversas formas de solucionar los problemas. Pero éstos, en algunas ocasiones o a determinadas personas, les superan. ¿Estamos asistiendo a una deshumanización en el trabajo?

CLAVES

Quizá te has preguntado cómo podrías ayudar a alguien que tiene ideas de suicidio. En primer lugar te conviene saber:

Los síntomas de una depresión son, entre otros, tristeza, llanto, desesperación, impotencia, sensación de no valer para nada, fatiga, alteración del sueño, irritabilidad, ansiedad, ideas de muerte, síntomas físicos de dolor que no responden a tratamiento, aislamiento y falta de interés en comunicarse.

Si habla contigo, demuestra que tiene una gran confi anza en ti. Hablar de ello es lo mejor que puede hacer porque ese tipo de ideas se viven en un gran aislamiento. Muchas personas no se atreven a comunicarse porque tampoco es fácil escuchar algo que suele dar miedo. Si alguien te confi esa que piensa en el suicidio, te agradecerá que le escuches.

Pregúntale qué se le ocurre para cambiar su situación, pero no tomes sus palabras a la ligera. Escucha sin juzgar, ya hace ella un juicio severo de sí misma. Lo importante es que pueda expresar lo que siente. También tienes que tener en cuenta que esa persona padece una depresión y necesita ayuda psicológica. Puedes ayudarla a buscar un tratamiento.