Todos lo hacemos durante unas dos horas cada noche, pero mucha gente afirma no acordarse nunca de lo que ha soñado. El psicólogo Calvin Hall (1909-1985), investigador de sueños y soñadores, reunió más de 10.000 sueños de personas de todo el el mundo para identificar los temas más recurrentes. Su estudio reveló que, aunque existan variaciones culturales entre la gente de distintas partes del mundo, hay más similitudes que recurrencias. Sin embargo, cada uno de nosotros soñamos con determinados temas que se van repitiendo a lo largo de los años.

Es curioso que, a simple vista, los sueños parecen no tener sentido: un lápiz se transforma en una serpiente, nos perdemos en un laberinto de sombras o se nos caen los dientes. Sin embargo, por extraño que sea el sueño, mientras lo tenemos lo aceptamos. Reconfiguran la lógica con la que vivimos y, al hacerlo, nos recuerdan que no debemos dar por sentadas nuestras realidades de la vigilia, según el libro "El nuevo lenguaje secreto de los sueños” de David Fontana. El autor analiza los sueños a través de ejemplos de la vida real y unas esclarecedoras pautas que ayudan a desvelar su simbolismo y su lógica. Fontana desgrana los escenarios, las personas, los objetos, las acciones... más comunes y nos ayuda a entender su significado.

Los escenarios
Las muestras de sueños reunidas durante años por el psicólogo Calvin Hall revelan que las casas encabezan la lista de los escenarios más comunes. La sala de estar es el lugar más frecuente seguido por el dormitorio, la cocina, las escaleras, la planta baja o el sótano, mientras la oficina es el escenario menos habitual.

En muchas ocasiones, la casa se relaciona con uno mismo y las habitaciones con aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, la sala de estar representa el “yo público” y el dormitorio, lo privado. En este sentido, la cocina es el reflejo de los gustos.

Los personajes
Sólo una quinta parte de las personas que aparece en los sueños son miembros de la familia, mientras que un 30% son amigos o conocidos y, casi la mitaddesconocidos (sólo un 1% eran personas famosas). Las mujeres tendemos a soñar con personas de uno y otro sexo, por igual. En cambio los hombres sueñan el doble de veces con varones que con mujeres. En un 15% de los casos, el soñador está solo.

Las acciones
La actividad más común en los sueños es caminar, nada más sencillo. Le siguen correr, conducir, hablar, estar sentado, mirar, relacionarse con la gente, jugar, hacer un trabajo manual, pelearse y, en último término, luchar. Resulta muy interesante ver que las actividades violentas están al final de la lista y que, aparte de las fiestas anuales, las vacaciones no aparecen en ella.

Entre las actividades más recurrentes figura volar. Cuando lo hacemos, solemos pedir a otras personas que presencien nuestra proeza, lo que sugiere que estamos intentado convencer al que está a nuestro lado de que podemos triunfar.

Bailar es una de las actividades más expresivas, que simboliza que nos liberamos de las preocupaciones.

Por su parte, la actividad de correr es un claro ejemplo de que el contexto es fundamental. Por ejemplo, correr puede ser una actividad agradable que representa progreso, sobre todo, si vamos ganando. Pero también podemos soñar que huimos o perseguimos algo a toda velocidad, lo que transmite ansiedad o frustración.

En este sentido la clave de la naturaleza del problema suele encontrarse en el objeto perseguido: una pelota simboliza el deseo de revivir la infancia perdida; o correr detrás de nuestro coche, una situación que se está yendo de las manos.

Comer o beber reflejan un deseo inalcanzado. Muchas personas que están a régimen sueña con los alimentos prohibidos. El consumo puede simbolizar la necesidad de estímulo social, emocional o intelectual. La comida o la bebida representan lo que tomamos del mundo, como las recompensas económicas o el trato que recibimos. Por ejemplo, que se nos obligue a comer significa que los amigos o parientes están forzándonos a hacer algo.

Las emociones
Un 64% de las emociones que aparecen en los sueños son desagradables, y sólo 18% son placenteras. Este dato es muy curioso, porque contradice la afirmación general de que la experiencia del sueño fue agradable (un 41% frente a un 23%).

Así, la ansiedad es la emoción más experimentada en los sueños. Cuando nos caemos, ahogamos, perdemos un tren, un avión o un objeto importante, el sueño puede estar relacionado con las preocupaciones del estado de vigilia.

Cuando nos ataca mientras dormimos un terror inexpresable o una amenaza oculta, las pesadillas suelen proceder de miedos sufridos durante la infancia.

Soñar con personas más jóvenes o mayores delata nuestro deseo de rejuvenecer o nuestro miedo al paso de los años. Además, en los sueños, cualquier tipo de inseguridad puede tomar forma humana.Y no es raro que aparezcan las personas que nos han hecho la vida imposible durante el día y que sintamos en ellos las mismas frustraciones.

Soñar con la muerte es un clásico. Puede advertirnos sobre una cuestión sin resolver del pasado, pero también simboliza antiguas y estimulantes ideas sobre una nueva vida. Por su parte, los sueños de estar embarazada y dar a luz simplemente reflejan los deseos maternales, pero a menudo representan la aparición de nuevas ideas o de oportunidades en la vida.

Los animales
Están ligados a simbolismos con siglos de historia y a asociaciones emocionales y personales que pueden afectar al significado de los sueño. Por ejemplo el león es emblema de coraje, pero también pueden provocar miedo o admiración. Mientras, la lechuza está rodeada de ideas opuestas: sabiduría, pero a al vez rapiña. La serpiente evidencia astucia, sigilo, elegancia, traición, invisibilidad y renovación al cambiar de piel. Los zorros evocan astucia y las ratas y los cerdos suciedad y miseria. Los gatos son el emblema del sigilo e independencia y los perros lealtad. Por último, los peces son imagen de fertilidad.

Los símbolos sexuales
Del mismo modo que los sueños sexuales pueden referirse a algo que no tenga nada que ver con el sexo, los asexuales también pueden ocultar un contenido erótico. Para identificarlo es necesario entrar en el reino freudiano de la interpretación, donde los deseos reprimidos son censurados por el inconsciente y presentados a la mente que sueña como objetos inanimados. En este contexto, los genitales aparecen disfrazados con diversas forman simbólicas. Un freudiano no sólo reconocería la vagina en receptáculos como los bolsillos, los bolsos, las tazas y los jarrones, sino también en los complementos que cubren una parte del cuerpo (guantes, zapatos, sombreros...). Los instrumentos que penetran como cuchillos, destornilladores, lápices, torres, velas o palos para jugar al billar se pueden interpretar del mismo modo.

Otras representaciones simbólicas del sexo pueden consistir en cualquier actividad que siga el movimiento rítmico adecuado (como montar a caballo o cortar leña) o cualquier líquido que mane con mucha fuerza, como el petróleo de un yacimiento o el champán.

El cuerpo y la ropa
Soñar con la desnudez es muy normal, si bien, la mayoría de las veces el que está desnudo es el que sueña: se trata de una desnudez más sentida que vista. La emoción que solemos sentir al estar desnudos es la de vergüenza, sobre todo, si las demás personas están completamente vestidas. Esto simboliza vulnerabilidad o miedo a expresar lo que sentimos. Sin embargo, casi siempre el soñador admite que nadie más aparte de él parece haber advertido que está sin ropa. La desnudez es el símbolo más poderoso.

Dependiendo de las respuestas emocionales y de las asociaciones que despierte en nosotros, puede revelar la necesidad de expresar la creatividad, el ansia de llevar una vida más natural o el deseo de volver a descubrir la inocencia de la infancia y la falta de inhibición.

Otros sueños muy recurrentes son unos dientes rotos o perder el cabello. Ambas situaciones indican inseguridad. Por su parte, la menstruación o la deposición pueden sugerir una ansiedad pública o la necesitad de expresarse.

El paisaje y el lugar
Los símbolos y los lugares son sumamente evocadores. El carácter y los detalles de un lugar son muy importantes. Por ejemplo, los edificios ocupan un lugar preponderante, ya que para muchos, pocas veces desaparecen de nuestra vida. Pueden representar un refugio, el orden , la civilización y la condición social. Los edificios dejan penetrar la luz o la bloquean de varias formas, y este detalle puede ser clave para el significado del sueño.

La oscuridad evoca la soledad, real o imaginaria y la luz el amor. Si el edificio está en ruinas, descuidado o en construcción existe una relación con los detalles que mantienes contigo mismo (salud, proyectos...) o con otra persona (compromiso con ella, compasión, comunicación).

Así mismo, los medios de transporte y comuniciación son muy comunes en sueños. Coches, trenes, autobuses, ascensores, escaleras mecánicas, patines... Una de las ideas más importantes que sugieren es la de cambio. Si nos estamos desplazando puede referirse a una revulsivo en nuestra vida, ya sea real, deseado o temido. Además, según el contexto, utilizar un carrito de la compra, una carretilla o una maleta para mover algo puede sugerir nuevas experiencias o liberarnos de algo, como una responsabilidad, un trabajo o unas ideas falsa.