A menudo, se tiende a pensar que las mujeres que sufren lo que muchos ya llaman “terrorismo doméstico” son personas pertenecientes a los estratos sociales más desfavorecidos y marginales. Nada más lejos de la realidad. La violencia de género es una lacra de la que no se libra ningún nivel socioeconómico y cultural en nuestros días y, aunque bien es cierto existen una serie de características a partir de las cuales se puede dibujar un “perfil” general de la mujer maltratada, cualquiera puede ser víctima potencial de maltrato, pues es algo que no depende del damnificado sino del verdugo.

En lo que va de año, los datos provisionales facilitados por el Ministerio de Igualdad y actualizados hasta el 21 de noviembre de 2008, cifran en 57 mujeres las asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. A pesar de las incesantes campañas que animan a denunciar a los agresores domésticos, tan sólo el 22.8% de las víctimas se atrevieron a dar este paso y de ellas, el 3.5% terminaron retirando la acusación ante la policía. Sin embargo, a penas el 15.8% de estas mujeres tenían medidas de protección judicial en vigor cuando fueron asesinadas y en siete de los casos, dichas directrices se habían quebrantado sin consentimiento de la víctima.

En cuanto al perfil de las mujeres asesinadas en los últimos 10 meses, el 54,4% de ellas tenían nacionalidad española y los tramos de edad más afectados se sitúan entre los 21 y los 50 años (72% de los casos). Sin embargo, sorprende comprobar que la horquilla generacional se abre cada vez más, registrándose casos en los que la víctima no supera los 20 años (7%) y otros en los que éstas eran mayores de 64 (8.8%). Además, más de la mitad de las afectadas (56%) mantenían una relación de pareja con su verdugo en el momento del asesinato.

Las características del agresor, por su parte, lo describen a rasgos generales como un varón español (59.6%) de entre 31 y 50 años (60%) con tendencias suicidas posteriores en un 30% de los casos, aunque finalmente sólo doce de ellos llegaron a quitarse la vida tras consumar el femicidio.

Sin embargo, aunque alarman las cifras de agresiones machistas que terminan con el fallecimiento de la mujer a manos de su verdugo, lo cierto es que miles de mujeres sufren maltrato físico, psicológico y sexual cada día en nuestro país aunque, por desgracia, tan sólo una minoría llega a admitirlo y, en una proporción mucho menor, a denunciarlo.

Según los datos reflejados en un informe de actividad facilitado por el 016, el Servicio Telefónico de Información y Asesoramiento Jurídico en materia de Violencia de Género, “en los 425 días en que el 016 ha prestado información y asesoramiento legal telefónico (del 3 de septiembre de 2007 hasta el 31 de octubre de 2008), mujeres de todas las situaciones de pareja, edad, nivel de estudios, situación laboral, etc., han llamado para plantear consultas referentes a violencia de género”.

A pesar de que no se puede generalizar en cuanto al perfil de la mujer maltratada, sí que existen datos facilitados por las más de 79.000 personas que han llamado durante estos 14 meses a esta línea de atención y apoyo que nos permiten saber que el 69,4% de las mujeres que telefonearon en relación con una situación de violencia de género convive con su maltratador (51,8% como matrimonio y 17,6% como pareja de hecho). Además, las estadísticas elaboradas por este servicio arrojan que, de las más de 13.000 mujeres que quisieron facilitar datos a cerca de su familia, más de un 80% aseguró tener uno o dos hijos y, corroborando las estadísticas elaboradas por el Ministerio de Igualdad, de las 4.186 que no tuvieron reparo en decir su edad, casi el 60% estaba entre los 18 y los 40 años.

En cuanto al nivel de estudios, sorprende ver cómo el porcentaje más alto de mujeres (35,2%) declara tener superada la enseñanza media, mientras que las universitarias superan en un punto porcentual a las féminas con educación primaria (29,4 frente a 28,5%). Por otra parte, los datos facilitados sobre la situación laboral de las afectadas en el momento de la llamada, revela que el grupo más numeroso lo constituye el de las mujeres que trabajan a tiempo completo (44,9%), muy por delante de las amas de casa (18,2%) y de las demandantes de empleo (19,7%).

FUENTES: MINISTERIO DE IGUALDAD, INSTITUTO DE LA MUJER Y ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS


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