¿Te quedas sin palabras cuando se meten contigo?¿Se te ocurre qué decir cuando tu interlocutor ya no está? ¿Te exasperan los comentarios subjetivos y las observaciones pedantes? Barbara Berckham, pedagoga y experta en técnicas para adquirir seguridad y dominar la comunicación, propone en su libro “Judo con Palabras, defiéndete cuando te falten al respeto” (Ed. Integral) una autodefensa verbal con la que podrás derribar a cualquier contrincante.

Las estrategias que se exponen en el libro son un entrenamiento específico en el arte de la superación. Con sus claves podrás frenar con facilidad cualquier ataque, responder a las impertinencias sin ofender y evitar las réplicas con inteligencia y humor.

La pregunta que nos viene a todos a la cabeza es: ¿Cómo puedo actuar frente a un comentario impertinente sin alterarme ni provocar una riña? La solución que propone Berckham para encarar un ataque verbal de la manera más elegante y con el mínimo estrés posible está inspirada en las artes marciales asiáticas. El principio básico del judo lo dice: “lo suave puede vencer lo duro”.

La técnica que propone parte de la base de que hay que evitar las peleas y las discusiones. Cualquier riña viene acompañada de efectos secundarios nocivos como el estrés y la ansiedad. Pero, la experta tampoco dice que luchar sea malo o contraproducente. “Por ejemplo, para alguien que siempre ha sido víctima y nunca se ha defendido combatir puede suponer un avance”, asegura. Pero enfrentarnos con el interlocutor no es la solución más sabia. No luchar y aún así, ganar es la posibilidad por la que debemos apostar.

Y, ¿cómo lo conseguimos?. Bárbara Berckham apunta las siguientes pautas: Aplicar la “Réplica desintoxicante”. Se trata de una estrategia de autodefensa que nos permite responder a un comentario hiriente sin caer en una actitud combativa. Funciona del modo siguiente: tomamos las palabras que nos resultan ofensivas de un comentario y le preguntamos a nuestro interlocutor su significado o qué quería decir con ellas. Así de sencillo. “Es mejor preguntar que ponerse a gritar o marcharse”, insiste Berckham.

Al preguntar qué significa exactamente un comentario, ofrecemos al que nos escucha la oportunidad de precisar. A lo mejor, entonces, escuchamos una crítica razonable que puede sernos útil. O, quizá, descubrimos por qué nos han hecho esa observación. Con la réplica desintoxicante damos una segunda oportunidad a nuestro interlocutor. Le invitamos a aclarar las palabras ambiguas.

Pero cuidado, una réplica deja de ser desintoxicante si nos plantamos delante de la otra persona con los brazos en jarras y le decimos: “Dime, ¿a qué viene ese comentario? ¿Te falta un tornillo? Para hacerla correctamente es imprescindible cierta dosis de autodominio y dejar de lado el sentimiento de ofensa.

Para pasar de la teoría a la práctica, sigue este ejemplo. Repite brevemente las palabras que te han resultado hirientes y pregunta a tu interlocutor qué es lo que quería decir con ellas. Por ejemplo: “El informe que ha escrito es un poco chapucero”. La réplica sería: “Qué quieres decir con chapucero”, en lugar de ponerse a gritar o marcharse de un portazo. Podemos cambiar un poco la formulación de la réplica: “¿Cómo definiría usted ...? y añadimos las palabras hirientes o poco claras.

Elogio al silencio y al despiste
En más de una ocasión, seguro que te ha ocurrido que te quedas calladas y luego te arrepientes. “Acaso es obligatorio decir algo cuando alguien te suelta una impertinencia? ¿Es realmente necesario entrar al trapo?” se pregunta la autora del libro. La respuesta es contundente: No. Eres libre de responder. No siempre tienes por qué decir algo. En ocasiones no contestar puede ser la mejor reacción a un comentario chocante.

Otra estrategia muy efectiva para evitar una confrontación verbal es la desviación. “En ninguna ley del mundo se dicta que tengamos que aceptar y seguir el tema que aborde tu interlocutor. Si lo hacemos es por pura costumbre o por educación. Si nuestro interlocutor dice algo que nos parece inconveniente, hablémosle de otra cosa” resuelve Berckham. Es el momento de que cada uno desarrolle sus propias estrategias de autodefensa y para conseguir, la experta aconseja dejarse llevar por “el arte de estar por encima de las cosas”.

Esta filosofía descansa sobre 5 pilares:
1. Comprender que todo lo que hacen o dicen los demás sólo es un ofrecimiento. No tenemos pro qué aceptarlo.
2. La capacidad de observar a conciencia los pensamientos que albergamos instintivamente y de poner en tela de juicio los que sean negativos y agresivos.
3. La libertad de examinar un problema a distancia, sin involucrarse en él.
4. Establecer las prioridades personales de manera que la calidad de vida y el bienestar sean más importantes que luchar contra otras personas.
5. Y la sabiduría de dejar que los demás sean diferentes y de renunciar a querer cambiarlos forzosamente.