Revolucionó las ideas sobre el orgasmo femenino en los años 70 y se convirtió en icono de la liberación sexual. Hace tres décadas, sintetizó la vida sexual de las norteamericanas en el informe Hite, un éxito editorial de la época, y el primer libro que explicó sin rodeos ni prejuicios qué ocurría realmente en la intimidad de la mujer. Con 63 años, que no aparenta, el tiempo le ha dado a Shere Hite respetabilidad. Las críticas de entonces –por basar sus tesis en respuestas directas de la gente y no en estudios rigurosos– se han trocado en reconocimiento “oficial”. Profesora de Sexología Clínica en la Universidad Maimónides de Estados Unidos, hoy la solicitan como experta en Harvard, Oxford, La Sorbona, Cambridge, Pekín... En sus últimos libros plantea las preguntas de siempre, pero también otras nuevas, generadas por la realidad actual de internet y las trabas a la liberación definitiva de la mujer. Le hemos preguntado sobre todas esas cuestiones y nos ha respondido largamente sobre la sexualidad que tenemos a la vista y la silenciada.

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VIEJOS MITOS QUE SOBREVIVIEN HOY

P. 30 años después de que el “Informe Hite” dijera que la mayoría de mujeres no tiene orgasmos con el coito, las cosas no han cambiado demasiado... para los hombres.

R. Actualmente, las jóvenes comprenden mejor sus cuerpos que sus madres. En cambio, muchos chicos siguen como antes. Cada día se encuentran con e-mails basura en su buzón: “¿Puedes complacerla? Consigue erecciones de acero”... Esos mensajes agobian a los chicos con la idea de que hay otros más dotados que ellos. El marketing se alimenta de una realidad: que la mayoría de los hombres ve que su pene por sí mismo no lleva al orgasmo a la mujer.

P. La pornografía sigue teniendo éxito en el público masculino.

R. Al contrario de lo que se muestra en esas imágenes, el pene responde delicadamente a cada matiz emocional. No puede desatarse de las emociones, aunque quiera. Por otro lado, los sexólogos –no los amigotes– saben bien que casi todos los hombres buscan en el contacto sexual deseo y pasión. La excitación mentecuerpo genera placeres mucho más allá del orgasmo que, como todos sabemos, puede conseguirse a solas.

P. ¿Y qué me dice del punto G, oculto en el interior de la vagina según algunos especialistas?

R. Tras el éxito del “Informe Hite” se habló del punto G, un discurso que devolvía a la vagina el antiguo protagonismo. Hoy la mitología del punto G sigue haciendo creer que la mujer alcanza el orgasmo por estimulación vaginal sin importar que las estadísticas digan machaconamente lo contrario. Al querer que la mujer responda de un modo contrario a su fisiología, los hombres sólo encontrarán frustración y la brecha del desencuentro sexual seguirá abierta. Quienes hablan del punto G son los mismos que estipulan que la mujer debe tener, por mandato, una respuesta sexual análoga a la del hombre.

P. Usted ha dicho que“casi ninguna mujer lo quiere grande”, pero algunas chicas empiezan a decir que el tamaño sí importa...

R. La mujer no debería imitar el discurso masculino porque le lleva a caer en la vieja trampa de identificar sexualidad y penetración. La inmensa mayoría no consigue el orgasmo con la penetración, o sólo con ella. Parece mentira que todavía tengamos que explicar que las mujeres necesitan la estimulación manual del clítoris y sentirse relajadas, escuchadas y seguras con su pareja.

DIFERENTES POR DENTRO Y POR FUERA

P. La mujer está muy condicionada por lo más obvio: que sus órganos sexuales no están a la vista.

R. Es tan evidente que resulta difícil creer que no nos hayamos dado cuenta antes. Me refiero a que los hombres tienen una relación completamente diferente con su cuerpo porque su anatomía les pone en contacto directo con el pene. Un niño no tiene más que mirar hacia abajo y... ahí está. Es imposible inculcar a un chico ideas místicas sobre su pene porque lo tiene al alcance de la mano, es algo obvio y concreto, con lo que va a jugar siempre. En cambio, las niñas crecen sin ver sus órganos sexuales.

P. Además, se les dice que no los miren ni los toquen...

R. La niña vive alejada de su anatomía sexual. En cambio, el chico agarra su pene con toda normalidad al orinar, ve el de otros niños, no le resulta misterioso ni “sucio”. A las niñas se les inculcan ideas negativas acerca de sus órganos sexuales. ¿Cómo vivirían los hombres su sexualidad si se les impidiera verse el pene?

P. La Biblia dice que salimos de una costilla de Adán y algunos todavía nos ven subsidiarias.

R. Lo paradójico es que todos los embriones son biológicamente hembras hasta el tercer mes de embarazo, cuando puede aparecer la hormona


CAMBIO DE GUIÓN

P.
Muchas mujeres experimentan una pérdida gradual de interés en el sexo, ¿por qué es así?

R. Están hartas de su papel en el guión: muchos coitos sin orgasmo.

P. Algunos hombres no saben por dónde empezar.

R. Bastaría con interiorizar que la penetración no es un mandato biológico. La mujer tiene orgasmos estimulando el clítoris. Se achaca el desinterés por el sexo a inhibiciones victorianas o a frigidez. Como las estadísticas muestran que un gran porcentaje de mujeres que rehuye la relación con su pareja no deja de masturbarse –y de conseguir orgasmos–, no parece que ésas sean las causas.

P. ¿Cuál debería ser el futuro en las relaciones sexuales?

R. Un nuevo tipo de sexualidad cuya meta sea la excitación mutua, con o sin orgasmo, con o sin penetración, pero con todos los sentidos, todo el deseo y toda la emoción.

P. Dice que el sexo podría contribuir a la paz mundial. ¿No es una meta excesiva?

R. La estructura de poder del sexo tradicional ha plantado las raíces de lo que deben ser las relaciones sociales. La idea tradicional del sexo refuerza las ideas machistas, dominación y sumisión del otro. Creo firmemente que unas relaciones sexuales más igualitarias ayudarían a cambiar la visión del mundo.