Marina Ponce, experta en feng shui (40 años): "La incomunicación es la muerte de la pareja, pero no del amor. Tú puedes seguir queriendo a alguien, a pesar de que la pareja no funcione. El problema de los hombres es que no saben hablar y llega un momento en el que empiezan a guardárselo todo. El de las mujeres es que no vamos al grano, damos muchas vueltas, y ellos no se enteran de lo que queremos decir. Al principio, lo compartes todo, pero, a los tres años, te das cuenta de que él deja de expresarse, como si todo lo que tuviera que hablar ya lo hubiera dicho fuera de casa. Además, con la pareja tienes menos tolerancia. Todo te afecta más y, si te enfadas y dejas de hablar porque estás ofendida, llega un momento en que te encallas en esa situación y, días después, ni siquiera te acuerdas por qué era el enfado, pero sigues muda. Al final, te encuentras en la cama, cada uno mirando hacia un lado, en silencio y pensando “¿quién es este desconocido?".

EL EXPERTO OPINA
 
“No me entiende”, “no sintonizamos”, “tenemos lenguajes distintos” o “nunca hablamos” son las frases más comunes que escucha un terapeuta en la antesala del desastre. La incomunicación en la pareja es la causa de la mayoría de los fracasos sentimentales, por delante incluso de la infidelidad y de la incompatibilidad de caracteres. Según Antonio Bolinches, hay tres motivos: “Cuando uno de los miembros de la pareja se muestra de pronto menos expresivo en sus afectos es posible que su comportamiento esté relacionado con el hecho de que esté enamorado de otra persona. La otra es el distanciamiento emocional, un proceso más progresivo, que tiene que ver con las expectativas defraudadas. La pareja se quiere y se desea, pero menos que antes, y eso degrada la calidez emocional. El tercer motivo es la incomunicación por divergencia vital: las trayectorias personales se han separado sin que la pareja se dé cuenta”.