Amor a mi madre

  • Todas las tardes estaba contigo, pero aquel día no. Te fuiste sin esperarme, sin decirme adiós. ¡Cuánto lo siento! Era una mujer buena, muy buena. Era mi madre.

Adoraba a sus hijos y adoraba a su hombre, a su marido. Sus ocho hijos eran su triunfo y su razón para vivir y sentirse más que feliz por seguir viviendo.

Cuando una madre te deja es como si un trozo de tu corazón te faltara. Nada es igual y todo parecido. Sigues adelante pero siempre te falta algo que necesitas para seguir.

Siempre crees que son las madres de los demás las que se van y que a ti nunca te va a pasar. Sin embargo, llega, y por más vueltas que le das no terminas de asimilar que es así y que no hay vuelta de hoja. Es lo que tenemos.

Ella nos ha dejado a su marido, mi padre, para recordarnos que la vida sigue. Que nuestro corazón sigue ocupado por él porque tenemos que cuidarle como ella lo hacía. 

"Quiero dejar buen recuerdo", decías siempre. Madre: lo has dejado en todos nuestros corazones y en el de tu marido que en su demencia, no se cansa de llamarte mil veces al día. No es fácil y tú lo has hecho, nos has dejado el recuerdo de amor más hermoso que alguien puede tener. Gracias mamá.


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