Carta del Ayer para el posible mañana

  • Esta carta va dirigida a la persona qué un día conocí, que daba vueltas alrededor de mi casa por verme, que hacía miles de kilómetros por estar a mi lado, a veces directamente del trabajo. y sin dormir; y desde ese día supe que quería pasar el resto de mi vida con él. Desde el momento que te vi por primera vez, supe que eras la persona con quien quería pasar el resto de mi vida.

Hoy han pasado años, muchos años y todavía sigo sintiendo que eres la persona con quien quiero pasar el resto de mi vida.

Mi amor por ti cada día que pasa va creciendo, como un árbol que un día se plantó, soportó tempestades, vientos, sequías, se le talaron las ramas porque estaban corrompidas, porque no tenía fuerzas para soportar sus hojas, se vino abajo, y para poder sobrevivir escondió sus raíces, que contenían la savia que le hacía vivir, ocultó lo que fue, lo más preciado que tenía.

No podía permitir que se lo quitaran porque era lo que hasta ese momento le había permitido vivir; no lo podía perder, tenía que esconderlo, ocultarlo donde nadie pudiera dañarlo, y tanto lo ocultó que llegó a desaparecer a la vista de los demás, a los sentimientos de los demás, y nada más se supo de él.

Hoy este árbol sigue en pie, pero sin la tierra que le da la fuerza para crecer, para tener ramas a las que mimar, arropar, cuidar y dar cariño. Éste árbol necesita tierra, pero no cualquier tierra, la tierra que le hizo crecer, que le hizo tener ilusión, la tierra que a través de sus raíces le daba mucho amor, mucho cariño ,que era lo que necesitaba; la tierra que le hizo creer que era un árbol bonito, el más bonito que esa persona había visto, lo más preciado para esa persona.

Pero a esa persona le ocurrió lo que al árbol, que también le cortaron sus ramas, y se fue ocultando poco a poco para salvar lo más preciado que tenía, su savia. Hoy la persona y el árbol están separados, cada uno ha tomado un camino distinto, pero el árbol ha cogido una de sus hojas y ha escrito en ella, cuánto le quiere, cuanto le ama, y si todavía está ahí, no como tantos años atrás, sino como el día que le conoció, que salte a su encuentro...,
que como antes venga a buscarla.

El árbol ya no tiene escondida su savia porque ya no le hace falta, pero le hace falta la tierra que le hizo crecer, que le hizo sentir que era el árbol más bello del mundo, con las flores azules, más hermosas que jamás había visto, tan azules, que inspiraban sus poesías, sus pensamientos, sus palabras, sus actos,...; y por si todavía esa persona está ahí, y su savia también ha salido, la sabia que amaba al árbol tanto como a sí mismo, manda esta carta al universo para que busque a esa persona y la traiga otra vez a su vida; que le envíe este mensaje y le diga que le quiere, que le añora, que un día fue su vida, y que sigue esperando, para continuar en el momento en que ambos, árbol y tierra, escondieron su savia,..... para volverla a sacar..., y continuar con lo que un día 25 de Diciembre germinó en sus vidas. TE AMO.

Recibimos cartas de amor y las publicamos. Mándanos la tuya a redaccion@hoymujer.com y cuéntale a todo el mundo cuánto le amas o cuánto no. y quién sabe, a lo mejor la carta de hoy es para tí...