Los montes envueltos en la incipiente primavera me descubren mirando por la ventana. Mi ondulada melena agitándose inútilmente, mientras una inmensidad de recuerdos luchan por apagarse definitivamente

Eran otros tiempos, otros lugares, otras sensaciones.

Ahora ya todo es en vano, de nada sirven la belleza, o la renovada piel que estreno después de la ducha, de nada mi ondulada melena que en la fría mañana se enmaraña con la brisa.

De nada sirve recordar ese instante fijo en el tiempo, tu mirada atrayéndome hacia su inmensidad, de nada sirve la primavera.

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