Carta de amor a la tierra

  • Atardecía. Había sido un día muy caluroso. Iba sentada a tu lado, en el asiento de copiloto de la combo. Tu llevabas una camiseta y unas bermudas llenas de manchas y polvo, y el pelo revuelto.

Sudabas mientras conducías deprisa por un camino recto de tierra en mitad de la nada. El paisaje parecía más bien el del desierto californiano de las películas, pero estabamos en tu tierra, Los Monegros.

Tenías que programar el riego de aquella calurosa noche de Agosto. Habías venido a buscarme para que te acompañara, y sin embargo, parecías tan concentrado como si fueras solo.

No hablamos demasiado. Te pedí que bajaras el aire acondicionado, porque llevaba un vestido de tirantes y comenzaba a sentir frío. Lo apagaste y abriste la ventanilla. Una ráfaga de aire polvoriento entró en el coche. En seguida llegamos a la zona de regadío, y el susurro de los aspersores nos acompañó hasta la caseta de riego.
 
Frenaste casi en seco y echaste bruscamente el freno de mano mientras abrías tu puerta para salir. Querías acabar pronto. Yo solía echarte en cara que dedicaras más tiempo al campo que a mí.

En ese momento, me invadió una sensación de amor profundo por tí. Lo notaba en mi pecho, y en todo lo que nos rodeaba, tenía ganas de abrazarte. Salí de la furgoneta y me acerqué a tí. Estabas leyendo en alto lo que programabas, te giraste y me sonreíste. "Qué loco soy, ¿verdad? dijiste".

Saliste de la caseta y entonces, me abracé a tí, tan fuerte como abrazaban bajo nuestros pies las raíces a la tierra... Nos besamos durante un buen rato, te dije que te quería y tú también lo dijiste. No hacía falta, ya lo sabía. Eso se siente. Sé que nos amamos. Me lo decían tus ojos, tu piel, y tus manos...Me lo decía la tierra, el sol, el agua, y ahora también tus palabras. Gracias por eso. Lo único que importa en la vida es el AMOR con mayúsculas y yo he tenido la suerte de sentirlo.

Recibimos cartas de amor y las publicamos. Mándanos la tuya a redaccion@hoymujer.com y cuéntale a todo el mundo cuánto le amas o cuánto no. y quién sabe, a lo mejor la carta de hoy es para tí...