Me enamoré perdidamente, de ti. Me parecía un sueño que alguien que tenía que verme como su madre me viera como mujer. Tu juventud insultante, tu alegría, tus atenciones, tus ganas de agradar, me embrujaron, ¡me volví loca! “Pero si es amigo de mi hijo ¡no, no puede ser!”

Me enamoré perdidamente, de ti. Me parecía un sueño que alguien que tenía que verme como su madre me viera como mujer. Tu juventud insultante, tu alegría, tus atenciones, tus ganas de agradar, me embrujaron, ¡me volví loca! “Pero si es amigo de mi hijo ¡no, no puede ser!”

Me deje querer y envolver en aquella juventud casi olvidada. Al principio, procurábamos llevarlo en la oscuridad, luego poco a poco empezamos a salir con él a lugares discretos.

Era una pasión olvidada, era un amor nuevo, algo nunca soñado; siempre mis hombres habían tenido pocos años más que yo, pero 20 años menos ¡qué locura! Me decía una y mil veces.

En cuanto veía tu mirada, tus labios se juntaban con los míos, olvidaba todo y me dejaba envolver en sus juegos eróticos y nuevos.

A ti te gustaba mi experiencia. A mí, tú fuerza. Tú detestabas a la gente de su edad. Yo también a la de la mía. Tú me veías joven y bonita. Yo me veía enamorada.

Fueron meses de desenfreno, de adaptación a nuestros cuerpos, a nuestro mundo, pero llego el día de salir al mundo exterior y ¿cuál era? ¿El tuyo, el mío?. Probamos primero el mío: conciertos de música clásica, cine, lectura, conferencias, museos... asistías en silencio, te miraba de refilón, y disimulabas muchas veces el bostezo.

Decidí frecuentar tus ambientes y para ello intenté ponerme al día en tu música preferida, en el argot hablado y modifiqué algo mi forma de peinar y vestir.

Primer problema: no bebo alcohol. Esta juventud se pone hasta el culo de lo que sea. Nunca probé algo que no fuera “maría” y el día que lo hice estuve fatal durante dos días. Me tomé una cafetera de café para poder aguantar toda la noche al ritmo tuyo, pero me dolían aquellas modernas botas. El humo enrojecía mis ojos.

¿Qué falló? ¿Se acabó la pasión? ¿No era amor? Era un amor verdadero por parte de los dos. La pasión era un puntal importante en nuestra relación y falló mi reloj biológico. Tú aún esperas que recapacite y vuelva a tus brazos. Yo busco la píldora de la juventud para comprarla al precio que sea y volver contigo