Rio soriano...rio

  • Nuestra unión está en él. No el mismo. Yo en Soria. Tu en el otro lado del mundo. Antes de separarnos después de los abrazos, besos y llanto, me pediste: “cuando tengas necesidad de decirme algo. De sacar cosas del alma. Ponlas en un papel y tíralas al río. Yo las recibiré”.

Y así lo hago. Tarde tras tarde, atravieso la ciudad cuando empieza a llenarse de gritos infantiles. Aún hay suficiente tiempo antes de que el sol se oculte y huya de los campos y como un globo reluciente aparezca la hermosa luna.

Corre agua, corre, mientras tomo asiento. Dice la leyenda que todo lo que cae en estas horas al Duero, piedra, plumas, flores, hojas, se convierte en hermosos peces que recorren su cauce hasta llegar a los mares y mezclarse con las olas.

Un hermoso cisne blanco recibe las cartas de los enamorados y los posa a sus pies como buen mensajero.

Se dice que el cisne representa el alma del hombre y que una vez superados los límites terrenales del hombre, regresa a la región del Espíritu.

El aire ensombrecido me hace sentirte cerca. Sentir que mis cartas, mis lagrimas, no mis gritos, son escuchados allí. Al otro río en el que tu te encuentras.

Ríos, agua, llantos, cartas. Mi alma plasma en un papel una oración. " Mi amor no cambia, cambiará el color del río, el nombre del rio pero yo no".

Me contestan los ruiseñores.

El ruido del aire al chocar contra los olmos y el susurro del rió me dice mil hermosas poesías que tú, en tu otro lado del río me envías.