No hay relación sin conflicto. Cuando pasa la luna de miel y los individuos se muestran tal cual son –sin dulcificar descuidos, manías y opiniones–llegan los roces, los problemas y el inevitable sufrimiento. Sin embargo, el dolor también puede ser un estímulo para la superación personal, es decir, una oportunidad para aprender a amar con un vínculo más auténtico y de calidad.

Según el psicólogo Antonio Bolinches, “la pareja que permanece es la que madura, y la madurez se alcanza superando todos los pequeños y grandes conflictos que surgen en las distintas fases de la convivencia. En la juventud, el reto es acoplarse y mantenerse unidos; en la madurez, superar los problemas relacionales y familiares; y en la vejez, saber convertir convivencia en apoyo recíproco”. Los celos, las mentiras, la incomunicación, la rutina y la saturación son los enemigos más destructivos de una relación amorosa. Por su culpa llega la frustración y el desamor. Así los vivimos y así podemos superarlos.

¿CÓMO SUPERARLO? LOS PRINCIPIOS BÁSICOS

1. Sé sincera desde la sensatez. Si utilizas la autenticidad, obtendrás una herramienta muy útil para construir relaciones sinceras, constructivas y enriquecedoras. Pero si te decides por la impertinencia, en lugar de mejorar la comunicación, sólo conseguirás crear resentimientos. Las personas maduras no son las que dicen todo lo que piensan, sino las que piensan todo lo que dicen.

2. Reflexiona acerca de que lo que ocurre entre dos nunca es responsabilidad de uno solo. La culpa inmoviliza y la responsabilidad dinamiza. Lo que necesitan las parejas no es sentirse culpables de sus problemas, sino responsables de sus soluciones.

3. No te engañes, el egoísmo del otro sólo se puede detectar desde el propio. Cuando los intereses de las partes discrepan, ambos suelen acusarse de ser egoístas. Esa percepción es la consecuencia de que sus dos egoísmos no coinciden.

4. No te esfuerces para que tu pareja te entienda sino para entender a tu pareja. Es la consigna más difícil de seguir. Cuando la comprensión se incorpora a la conducta, las personas hablan con menos resentimiento.

5. Es un error confundir una pareja para siempre con estar siempre con la pareja. No hace falta ir juntos a todas horas. La mejor forma de mantener vivo el amor es concebir la relación como un espacio común que no debe ser incompatible con otro privado.

6. Estabilidad no es lo mismo que rutina. No hagas siempre las mismas cosas, a la misma hora y en el mismo lugar.

7. Recuerda que las cosas van mejor con refuerzos que con esfuerzos. En el ámbito de los sentimientos, esforzarse siempre resulta contraproducente, porque la afectividad y la sexualidad no dependen de la voluntad, sino del buen clima de la relación.

8. La pareja no puede funcionar sólo con sexo, pero tampoco sin él.

PARA SABER MÁS...

"Amor al segundo intento", de Antonio Bolinches. Ed. de bolsillo.