Cada reunión tuppersex es diferente. En las presentaciones de La Maleta Roja se mezclan, en diferentes proporciones, descubrimientos, ganas de conocer, dudas, diversión, curiosidad, complicidad entre amigas y, sobre todo, información.

Seis amigas interesadas por el mundo erótico han decidido celebrar una reunión tuppersex. La impulsora de la idea fue Ana, que leyó un reportaje sobre La Maleta Roja y sintió mucho interés por los cosméticos eróticos y por algunos juguetes “muy monos” como Clit Stick, minivibrador en forma de pintalabios, y el Patito París, glamouroso y simpático patito vibrador para la bañera.

Ninguna de ellas ha tenido contacto previamente con este mundo erótico. Algo que está cambiando en nuestro país, ya que de 2006 a 2008, La Maleta Roja ha celebrado unas 17.000 reuniones Tuppersex en las que ha asesorado, aproximadamente, a 164.000 mujeres.

Todas sienten curiosidad y alguna de ellas, como Marta, espera encontrar un juguete o complemento que le ayude a dar más vida a sus relaciones con su marido. Cuando llega la asesora con una enorme maleta roja, el ambiente es distendido y expectante.

Oler, tocar, probar, saborear…

Los primeros invitados que salen de la maleta roja son los cosméticos eróticos. Poco a poco, una amalgama de fragancias tentadoras y envolventes toma posesión del confortable comedor donde todas se reúnen: sales relajantes para el baño, aceites para masaje de las más variadas fragancias; pintura de chocolate para dibujar y lamer; Karicias, sérum que suaviza la piel de forma extraordinaria y descubre nuevas suavidades y sensibilidades; cremas estimuladoras de las zonas erógenas, polvos de miel que se aplican con un pequeño plumero…

Ana empieza a untarlas a todas con polvos. Cuando se enteran de que son comestibles, Elena, la más atrevida, se lame la muñeca: “sabe a frambuesa” –dice- e inmediatamente se gira hacia Eva, la más reservada, y le espeta: “déjame probar los de vainilla”.

Toma su brazo y, sin que le dé tiempo a reaccionar, le da un lametón: “¡Muy ricos!” -exclama.

Animadas, todas curiosean, huelen y examinan la textura de cada nuevo producto en la piel... Los cosméticos eróticos conforman un harén de fragancias y texturas para erotizar todo el cuerpo y dar más sensaciones y placer.

Las amigas se sorprenden con los aceites afrodisíacos, que sirven para hacer masajes, tanto relajantes como sensuales y que, además, se pueden saborear, para jugar, en la piel del amante.

La asesora cuenta que los cosméticos eróticos despiertan un mundo femenino de sensualidad y que propician las caricias, la fantasía y la comunicación entre la pareja.

Hace tiempo que la reunión se ha convertido en una fiesta de los sentidos. Un poco más allá un vibrador realista, Johnny, sirve para explicar las prestaciones y posibilidades de los vibradores y de las anillas para el pene.

La estrella es la anilla vibradora conejito, cuyas largas y vibrantes orejitas llegan al clítoris durante el coito.

De la maleta roja, surge un ajuar de juguetes de diferentes formas y colores para todo tipo de fantasías: vibradores mini, masajeadores, vibradores de fantasía, curvados para llegar el punto G o con estimulador para el clítoris, acuáticos...

Los vibradores pasan de mano en mano mostrando sus diferentes velocidades y secuencias vibratorias. Algunos juguetes despiertan un especial interés: Delight caballito de mar, un bello juguete diseñado para estimular el punto G y el clítoris; Pearl Diver, vibrador de doble placer con perlas rotatorias que masajean las paredes de la vagina, y Tentación rosa, estilizado juguete para placer anal ante el que Eva pregunta: “Pero, ¿eso da placer?

La asesora le contesta que el ano es una zona muy sensible porque tiene muchas terminaciones nerviosas y que hay muchas personas que disfrutan con su estimulación, aunque a otras no les gusta.

Si algo les queda claro a todas es que cada mujer vive su sexualidad de forma diferente y que cada una tiene que encontrar su propio camino y decidir, con información, qué le gusta y qué no.

Marta, más animada que al empezar la reunión, ha decidido tentar a su marido para mejorar sus relaciones y ha adquirido un aceite afrodisíaco con sabor a chocolate, una crema de masaje comestible de vainilla, una anilla vibradora, y Tantra beam, un transmisor de vibraciones que hace vibrar la mano.

Todas las amigas salen de la reunión con la impresión de que han descubierto un mundo nuevo que desean explorar.