Las manos están muy expuestas a los cambios de temperatura y a agentes como el agua y el jabón, y delatan la edad. Por eso hay que cuidarlas.

Las manos son una de las partes del cuerpo más expuestas a los agentes externos: al sol, al frío, al viento, al calor. Sufren por los cambios bruscos de temperatura, por los lavados constantes, por la exposición a detergentes y jabones, etc. En este tiempo, el frío y el viento pueden dañarlas, igual que el agua muy caliente, alterando su pH. El resultado es la sequedad, la tirantez, la aspereza y la deshidratación en tus manos.

Además, hay que tener en cuenta que las manos dicen mucho de la edad por lo que es importante prestarles atención constante y protegerlas de los rayos del sol tanto en verano como en invierno, para evitar que aparezcan las manchas que delatan el paso del tiempo.

Nuestras recomendaciones, para que tus manos estén hidratadas, tersas y suaves, son evitar lavarlas con agua muy caliente, así como usar jabones de forma continua, utilizar guantes para realizar las tareas domésticas y para protegerlas del frío excesivo, y aplicar una crema hidratante dos veces al día, al salir de casa y antes de acostarte.

En la galería puedes ver una selección de algunas de las cremas de manos que encontrarás en el mercado y con las que conseguirás una piel suave, hidratada, tersa, luminosa...