¿Quién no se ha acostado alguna vez sin limpiarse la cara? Creo que todas, pero cuando te saltas con frecuencia este paso tan importante para la salud y la belleza de la epidermis, las consecuencias se pagan. Y prueba de ello es que la piel pierde progresivamente su luminosidad, además, los cutis mixtos y grasos lucen sus delatores brillos y poros dilatados en todo su esplendor, mientras que las pieles más secas sufren más tirantez o irritaciones. Así que deja a un lado la pereza.

Ahora los productos de higiene facial se presentan en una amplia variedad de texturas, como espuma, gel, aceite, agua mineral... junto a los convencionales tónicos y leches; para que elijas la que más te gusta y mejor se adapta a las necesidades de tu cutis. Tienes todo al alcance de tu mano para hacer más fácil y agradable esta tarea, tan importante para tu piel, que permite la aceleración de la respiración cutánea, algo indispensable para la salud de la epidermis y para los intercambios intercelulares. Pero es muy importante realizar este gesto correctamente. Ni demasiado suave –que pueda dejar impurezas residuales que propicien el desarrollo de la flora bacteriana–, ni demasiado agresiva –evitando desplazar enérgicamente los tejidos–, puesto que, con el paso del tiempo, la piel no es tan elástica y se puede acelerar la temida flacidez. Así que hazlo con calma y disfruta de las nuevas texturas que dejarán tu piel impecable.

LAS TOALLITAS DESMAQUILLANTES

Ahora las puedes encontrar específicas para cada tipo de piel. Sin duda, es la forma de higiene más rápida y práctica, pero es conveniente limitar su uso para viajes o situaciones excepcionales, como cuando llegas a casa a altas horas de la madrugada y no quieres sacrificar tu descanso. Es mucho mejor recurrir a una toallita que acostarte con el maquillaje.

• Take It Away, para fórmulas de larga duración, de Estée Lauder (23 €).
• Almohadillas Limpiadoras de Diadermine (5 €).