Las edicions limitadas de las fragancias más emblemáticas sustituyen sus notas intensas por otras más ligeras.

Nacen con los días contados. Llegan a los estantes de las perfumerías y los grandes almacenes con los primeros rayos de sol que anuncian la llegada del verano, pero su vida es tan efímera, que expiran con los últimos días del estío.

• Las pioneras en esta iniciativa de lanzar ediciones limitadas de verano fueron Le Classique de Jean Paul Gaultier, en 1997, y un par de años después, en 1999, L’Eau d’Issey Miyake.

• Desde entonces, cada verano sorprenden a sus seguidores con versiones más refrescantes e innovadoras, que reinterpretan la fragancia original. Incluso las visten para la ocasión con colores luminosos que son el preludio de lo que encierran sus frascos: una explosión de notas aromáticas chispeantes, alegres y cargadas de energía.

Su éxito ha crecido con el paso de los años, e incluso ha llegado a desatar la fiebre del coleccionismo. Cada nueva edición es esperada con impaciencia por sus ya más que numerosos adeptos.

Junto a sus acordes más refrescantes y ligeros, lo que diferencia a estas versiones de su original es su porcentaje en alcohol, que disminuye considerablemente, e incluso desaparece casi por completo en algunas. Ahora son muchas las firmas de perfume que se han apuntado a esta tendencia, lanzando ediciones limitadas de verano, que nos permiten disfrutar de nuestra fragancia favorita, también durante las vacaciones estivales.