Granos, rojeces, alergias... Lo que parecen problemas de adolescente se han convertido en los
más comunes de las pieles maduras.

Crisis nº 1: Acné juvenil a los 35

A los 16, un grano en mitad de la cara es una tragedia; a los 30, se convierte en una faena. Pero lo peor es cuando no se trata solo de un caso aislado.

Busca culpables y pon solución

- No tienes edad para espinillas, pero te han salido. Y sí, surgen antes de que te venga la regla o cuando estás tomando anticonceptivos o siguiendo con un tratamiento de fertilidad. Son las hormonas. Trata los granos rojos con ácido salicílico y los blancos, con peróxido de benzoilo. Y no los toques, las marcas pueden acabar en manchas.

- ¿Podría ser rosácea? Este trastorno de la piel tiene otros síntomas que veremos más adelante, pero los granos inflamados, internos y dolorosos también están entre sus efectos. Tienes que consultar a un dermatólogo porque la solución podría pasar por una combinación de antiinfl amatorios, láseres y antibióticos. Pero es el experto quien decide lo adecuado en cada caso.

- Siempre has tenido la piel grasa. Y con el tiempo emperora. Pero, claro, los tratamientos a partir de los 40 contienen emolientes para compensar la deshidratación de la piel. Y te van fatal. Necesitas un tratamiento matifi cante.

Crisis nº 2: Un mapa mundi de rojeces

En las mejillas, en la frente e incluso en el escote: las manchas carmesí pueden tener varias causas sencillas y, por lo tanto, varias soluciones…

Busca culpables y pon solución

- Tu timidez insuperable. Te sonrojas con facilidad. Es porque el estrés que te producen algunas situaciones activa la adrenalina, que dilata los vasos sanguíneos de la cara. Puedes aprender a controlarlo con ayuda de un psicólogo. O puedes aplicar frío en la vena yugular (nunca directamente sobre las mejillas) cuando te pase.

- Los cambios extremos de temperatura en invierno son muy agresivos con tu rostro. Pasar del frío exterior a los interiores abrasadores y resecos por la calefacción supone una montaña rusa constante de dilatación y constricción de la microcirculación del rostro. Y se traduce en mejillas encendidas, pero también en infl amación (es la respuesta inmunológica del cuerpo a la agresión externa). E incluso sequedad. Necesitas cremas que la protejan del frío y que la ayuden a regular el flujo sanguíneo y a equilibrar la respuesta a las agresiones.

- Trastornos dermatológicos más serios, como la cuperosis o la rosácea. Ya te hemos hablado de uno de sus síntomas, el acné. Pero su manifestación más común es la rojez infl amada en la zona de las mejillas. En ambos casos, los láseres de luz pulsada dan muy buenos resultados.

Crisis nº 3: Tu crema de siempre ahora te da alergia

A pesar de que llevas con la misma rutina de belleza más de un año y nunca habías tenido ningún problema, ahora se te irrita la piel cuando te aplicas la crema e incluso se producen unos granitos muy pequeños, que ocupan grandes áreas del rostro.

Busca culpables y pon solución

- Las fragancias, los excipientes y los conservantes de las cremas suelen ser las causas más comunes de las reacciones. Y puede que hasta ahora tu piel haya podido con ellos, pero ha llegado a su límite. La solución es fácil: cambia de crema.

- Estás usando un antiedad cuyo principal ingrediente es el retinol. Respira tranquila, es normal que este activo cause algo de irritación. No hace falta que renuncies a sus benefi cios (el retinol es el activo antienvejecimiento más potente del mercado), simplemente utilízalo por la noche.

- Pongámonos en el peor de los casos: has desarrollado una dermatitis atópica y la irritación que te causa el cosmético es un síntoma, no un problema. Ponte en manos de un profesional para que te dé las pautas a seguir, porque se trata de un problema dermatológico serio (se debe a la falta de producción de determinadas proteínas) que suele llevar asociados otros trastornos, como asma y alergias estacionales.