Conocí el talento de Andrés Gallardo a través de un regalo precioso: Un collar de porcelana con la cabeza de un elefante y dos delicadas rosas. Su pieza me resultó entonces tan sorprendente que no tuve otro remedio que buscarle.

Eso fue hace ya unos cuatro años. Le localicé en su taller, en un pequeño rincón de Conde de Xiquena. Le ayudaba un hombre alto y muy delgado que también se convertiría en mi amigo, Txema Mirón. En aquel rincón pequeño, en ese despacho diminuto, estaba Andrés. Recuerdo que me abrió cajones llenos de caballitos de porcelana, rosas, cabezas de león, cadenas…Su pequeño laboratorio me impresionó.


He llevado sus piezas desde entonces. Me he puesto colecciones enteras sin dejar ni un anillo por probar. ¡Me apasiona!. Llegué a ponerme un collar enorme con un pájaro anidado casi a tamaño natural que también lució Lana de Rey en una magnífica portada.  

Ayer, Andrés presentaba su nueva colección en Madrid. Un sueño de limones y pequeños conejitos que juegan entre frutas y amigos. Los bolsos/cartera que ahora suma son rotundos, sellados con cabezas de león.  

No pude estar contigo ayer, amigo mío, pero me cuentan que tu presentación en Tiempos Modernos fue un éxito. Para que veas que no me olvido de ti, hoy me he levantado y me he puesto tus flores de porcelana, y con la cara lavada, me he ido a la ventana para mandarte esta sonrisa… la misma que tenía aquella noche que estrené tu collar. 

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

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"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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