Dado el éxito del único post sobre interiorismo que he publicado, he decidido seguir explorando esta vía que tanto me gusta.

Soy una apasionada del hogar y en esta fase de mi vida tengo muy claro que prefiero comprar para la casa que comprar para mi armario. Me fascina crear ambientes, seguir las tendencias, compartir con mis talentosos amigos su constante inspiración y enloquecer, de vez en cuando, transformando este o aquel rincón que en el fondo nunca me convenció.

Para los que amamos el interiorismo hay lugares marcados en el mapa a los que siempre regresamos. Personalmente, siempre regreso a La Cabina, una de las tiendas vintage con más personalidad del panorama nacional. Está en Pamplona. La mitad de mi casa salió de las manos restauradoras de la única Arantza, la misma que colecciona Nancys o importa kimonos. Su personalidad -es de las que pisa con determinación- está en cada uno de sus objetos. Compra algunos que sabe que nunca venderá pero me los enseña y me dice "¿No es preciosa? No podía dejarla allí". Me gusta la gente que le hace una finta al business.  

Años después de conocernos por amores familiares de los que nos queda una férrea amistad, Arantza permite que Baraka entre en La Cabina. Me siento afortunada. Mis telas para el hogar acompañan las piezas que siempre se quieren quedar en esta tienda del centro histórico de Pamplona. Hay algo de "siempre" en La Cabina. Y si algo sé de interiorismo es que ese "siempre" o "para siempre" no se inventa, no se imposta. O lo diseñas tú o sabes encontrarlo. Mi intrépida cazadora de tesoros, gracias por rebuscar en los últimos estantes.

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

Comerse el mundo

"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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