Los viajes son una parte esencial en mi vida y, por tanto, serán también una parte esencial de este blog. De vez en cuando, intentaré traeros la magia de esos sitios que son pedazos de ese mundo del que estamos hambrientos. Apetito de conocimiento, nuevos lugares y culturas. Otros aires que nos refrescan el cuerpo y el alma...

El Calafate ha sido uno de mis últimos viajes. Mi visita al lugar más al Sur del planeta en el que he estado jamás ha cambiado mi visión del mundo. 

En esta foto es evidente la felicidad que me reporta viajar. No solo realizar el viaje, sino planificarlo, soñarlo, idealizarlo… ¿por qué no? Y… ¿por qué El Calafate? Estaba pasando unos días en Buenos Aires y decidí realizar mi primera visita a la Patagonia Argentina. Casi 15 años atrás, mi amigo Juan Pedro Valentín me recomendó viajar al glaciar Perito Moreno. Lo tenía pendiente desde entonces aunque no se había dado la ocasión. Y por fin, ahí estaba. Conocer uno de los paisajes de la tierra que me quedaban por descubrir: Los Glaciares.  

Llegar a El Calafate es muy fácil. En temporada alta hay más de una decena de vuelos diarios. La mayoría parte de Buenos Aires pero Aerolíneas Argentinas también está abriendo nuevas rutas desde Córdoba o Rosario. Desde la capital argentina son poco más de tres horas de vuelo. Un salto cómodo y fácil que te transporta literalmente a otro mundo.

​Calafate es el acceso natural al Parque Nacional de los Glaciares en el Campo de Hielo Patagónico Sur argentino. Emocionada por la oportunidad, lo primero que hice al llegar fue reservar las actividades, excursiones y traslados al glaciar Perito Moreno ( la estrella de los hielos). Me recomendaron una agencia, Hielo y Aventura y la verdad es que el resultado fue extraordinario. Mañana para hacer la reserva del Minitrekking sobre el glaciar (actividad imprescindible) y para quedarme con las ganas de hacer el Big Ice (trekking más intenso y de mayor demanda física sobre el glaciar) y de tomar el barco desde El Calafate (visita los glaciares Perito Moreno, Upsala y Spegazzini desde el agua). La falta de tiempo me llevó a elegir la opción más concentrada: Viaje al glaciar Perito Moreno en autobús (80 kms de distancia) y Minitrekking por el glaciar. Excursión completa ( 8:00-17:00).  ​El paseo por El Calafate te sitúa en el sur del planeta. ¡Nunca antes tan cerca de la Antártida! Este pequeño pueblo que ahora tiene unos 21.000 habitantes es uno de los que ha experimentado un mayor crecimiento demográfico en toda Argentina. En el año 1990 eran apenas 3.000 personas las que ocupaban este lugar que va conquistando el mundo gracias a una oferta única: el Campo de Hielo Patagónico Sur.  

Recuerdo la comida de ese día: pizza de cordero en La Lechuza. Y de ahí, a caminar. Destino: Laguna Nimez. Una opción para descubrir el increíble paisaje de esta parte del mundo, extensiones infinitas hacia las montañas, reservas naturales que son paraísos para aves como los flamencos, lagos azul turquesa, como el Lago Argentino, por efecto de los sedimentos que quedan suspendidos en el agua y que arranca el glaciar ( de ahí, la poca pesca), y una paz distinta, con un viento constante, como si todo en ese lugar estuviese medido…desde siempre.

​Ese era entonces mi lugar en el planeta. Un pequeño pueblo en medio de una nada mucho más llena que cualquier todo industrial y un día de diecinueve horas con la puesta de sol a las 22:30 y apenas cinco horas de oscuridad. La noche más corta de mi vida. Única opción: Comerse el mundo desde el Sur.

 

Gracias a la Secretaria de Turismo de El Calafate, Laura Santiago, por invitarme a conocer las maravillas de este lugar único, Gracias a la ayuda y consejos de Obdulio Granetto, gerente local de Aerolíneas Argentinas, y gracias a la hospitalidad de Mario Guatti, gerente de La Posada los Álamos.

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

Comerse el mundo

"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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