Todos los ojos miran a Katmandú, donde los equipos de rescate aún encuentran algún superviviente bajo los escombros. En los alrededores de la ciudad, se organiza la llegada de la ayuda humanitaria, se improvisan los campamentos y se espera la llegada de refuerzos al aeropuerto de la capital. Pero, ¿qué ha ocurrido un poco más allá, en las zonas afectadas por el terremoto, lugares que en los mapas aparecen bajo el impacto del seísmo debajo de esa onda circular que toca y destruye?

Apenas encuentro en Internet noticias de la destrucción en Pokhara, que se encuentra a una distancia similar del epicentro, ni de Gorkha, en pleno corazón del temblor en medio de las montañas.

Ayer, tuve que apagar la televisión porque no podía resistir las imágenes del informativo. Es cierto que mi sensibilidad está alterada por el embarazo, pero lo cierto es que al ver las ruinas de Bhaktapur rompí a llorar y escribí a mi amigo, Jesús Calleja, porque sé que su corazón también está en Nepal y muchos de sus amigos siguen desaparecidos. Nos consolamos en la conversación pensando en lo extraordinario de este país que amamos y cuya fortaleza conocemos. 

​Estuve en Pokhara hace unos meses. Es un destino perfecto para familias y montañeros. Está en un precioso valle con un lago y desde allí, en los meses de otoño , se puede disfrutar de una vista única de "Los Himalayas". Este verano, esperamos en un mirador hasta tres horas, acariciados por el viento, hasta que vimos asomar un pico del Annapurna por encima de las nubes. Ahora lo recuerdo e imagino un estruendo en el pueblo, un temblor bajo el vuelo de los parapentes. 

Pokhara es precioso, un sueño de tranquilidad y un centro estratégico para preparar trekkings de mayor o menor exigencia en el Annapurna. Hoy buscaba imágenes de "Pokhara earthquake" y me ha parecido reconocer el hotel en el que estuvimos este verano completamente destrozado. Recuerdo las vistas de las montañas, la paz, la lavandería que había justo frente al hotel en la que lavé la ropa de la primera etapa del viaje…​Y ¿Gorkha? En Gorkha estuve en "la Ruta de los Himalayas" de Pekín Express. Jugamos durante horas con los niños en la plaza del pueblo. Uno de ellos, al que podéis ver en la foto con una camiseta roja de tirantes, uno de los más pequeños, se pasó horas en mis brazos. Mientras todos los niños jugaban , él sólo quería que lo sostuviese cerca de mí. Me extrañó que siempre tuviese la palma de la mano pegada a mi esternón. Un buen rato después, descubrí que era sordo. Recuerdo su cara y sus ojos negros como si fuese ayer…La complicidad que surgió cuando supimos que era la vibración en mi pecho lo que nos unía.

Hoy, se me vuelve a romper el corazón pensando en aquellos niños en medio del temblor. Gorkha era un pueblo extremadamente pobre, como todos los rincones montañeros de Nepal. En ellos, las niñas cargan a sus hermanos a la espalda con pañuelos; quieren jugar, pero tienen que soportar responsabilidades de adulto. 

Estos días, Nepal vuelve a todos los que estuvimos allí, jugamos, viajamos o comimos con ellos. Y no podemos evitarlo: buscamos en cada rincón de las pocas imágenes que encontramos, preguntándonos si todos aquellos con los que sonreímos estarán bien.  

La morada de los dioses es esta semana el infierno en la tierra. Y la paz, sigue en las cimas.

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

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"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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