Este sábado os invito a un paseo por un lugar extraño. Como viajera, en el sentido más íntimo de la palabra, no me conformo con una imagen sino que necesito pisar y respirar los lugares, verlos con mis propios ojos.

"El estado libre de Christiania", en Copenhague, se ha convertido en uno de los barrios más transitados por los turistas. De hecho, ya forma parte del recorrido de la ciudad por representar un "experimento sociológico" único en el mundo.  

Christiania nace en los años 70 cuando un movimiento social ocupa unos terrenos militares de un barrio de Copenhague. Finalmente, esos vecinos, se establecen allí y cuentan con sus propias normas: tienen su bandera, sus escuelas, su autogobierno (no del todo independiente), permiten las drogas blandas, no hay coches, ni motos, sólo bicis y no pagan impuestos.

 

El lugar es extraño, accedes desde varias entradas, por dentro está lleno de barracones pintados de graffiti, caminos de tierra, zonas de almacenaje de residuos con posibilidad de ser reciclados, pequeños restaurantes vegetarianos, zonas para skaters, tiendas e incluso lugares para comprar recuerdos turísticos de Christiania: camisetas, gorras o tazas con la bandera roja con tres puntos amarillos. 

He ido sola a Christiania y cuando he reparado en que había señales que prohibían las fotos, ya había hecho unas cuantas. Las acabáis de ver. ¿Os recomiendo el paseo? Bueno, antes de salir un par de tipos con pasamontañas se me acercaron para chequear las fotos que llevaba en el móvil. En un lugar sin ley, me vi obligada a mostrarlas. Fue una situación violenta y tengo claro que si regresara, cosa que dudo, lo haría acompañada.

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

Comerse el mundo

"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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